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24 de Oct de 2020

Política

Mulino contactó a Svemark para el tema de las cárceles

PANAMÁ.. Svemark y Mauro Velocci no llegaron a Panamá por casualidad ni traídos de la mano de Valter Lavitola. La idea de levantar el pr...

PANAMÁ.. Svemark y Mauro Velocci no llegaron a Panamá por casualidad ni traídos de la mano de Valter Lavitola. La idea de levantar el proyecto de cárceles modulares para el sistema penitenciario panameño tampoco surgió de la noche a la mañana.

Una carta oficial a la que tuvo acceso La Estrella da un nuevo giro al escándalo. Revela que el plan de cárceles modulares y Velocci habrían llegado a Panamá de la mano del ministro de Seguridad, José Raúl Mulino.

El 14 de junio de 2010 —16 días antes de que Italia y Panamá firmaran el memorándum de entendimiento que dio paso a los contratos millonarios con Finmeccanica— Mulino, entonces ministro de Gobierno y Justicia, notificó a Svemark y a Ital Tecno (comercializadora de los productos de Svemark), de su interés de realizar, a través de ella, el diseño, construcción y equipamiento de cárceles modulares para Colón, David y La Chorrera.

‘Esta expresión de interés obedece a la urgencia que tiene el Estado panameño de contar con una solución rápida que contribuya con la reducción de los altos porcentajes de hacinamiento que presenta el actual sistema penitenciario de Panamá’, dijo Mulino a Claudio Fagiano, entonces representante de Svemark. La nota oficial fue numerada como la 102.

Hoy, Fagiano está detenido por su vinculación al escándalo de supuestos sobornos a Silvio Berlusconi y al presidente Ricardo Martinelli. Los fiscales de Nápoles creen que él habría retirado 64 mil dólares que, luego sospechan, le habría entregado al abogado Francisco Martinelli (primo del mandatario) en un maletín oscuro.

El dinero, según la causa abierta en Italia, lo habría enviado Lavitola y Ángelo Capriotti, directivo de Svemark también detenido.

INCONGRUENCIAS

La versión del gobierno sobre cómo y cuándo llegaron Svemark e Ital Tecno a Panamá con las cárceles modulares es otra.

Según informó el secretario de Comunicación del Estado, Luis Eduardo Camacho, en una conferencia de prensa realizada a mediados de abril, Ital Tecno y Svemark iniciaron conversaciones con el ministro Mulino en septiembre de 2009.

La nota del ministro de Seguridad no hace referencia ni da pistas de ningún diálogo sostenido anteriormente.

Camacho, en su intercambio con la prensa, aseguró que Mulino inició las conversaciones en 2010 para concretar el contrato para la edificación de los centros penitenciarios para paliar la crisis de hacinamiento.

EL INTERÉS DE MULINO

El jefe de Seguridad quería que el proyecto con Tecno y Svemark entrara en el millonario paquete de entendimiento que Martinelli y el entonces primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, firmarían a finales de junio. ‘Hemos solicitado a través de la Cancillería de la República, al excelentísimo señor presidente, incluir en este acuerdo de Cooperación iniciativas que coadyuven a resolver el problema del hacinamiento de nuestro sistema penitenciario’, reseña el documento.

De hecho, el gobierno preparó un borrador del contrato, que se deshizo porque no existían los recursos.

BIENES DE SVEMARK CAUTELADOS

Mientras las dudas aún giran alrededor de la historia del fallido contrato de cárceles modulares, en Italia, las autoridades de justicia cautelaron los bienes de la compañía Svemark.

Los fiscales napolitanos evalúan los contratos de Panamá con Finmeccanica valorados, según el gobierno, en 250 millones de dólares.

Con estos contratos se adquirirían 19 radares, seis helicópteros y un mapa digital.

En Italia, las autoridades continúan con las investigaciones en este caso de corrupción internacional que, según el corresponsal de Radio Panamá, Joan Solés, tiene preocupados a funcionarios panameños en Roma.

Solés se refirió directamente al embajador, Guido Martinelli, quien —en su opinión— ha dado muestras de estar preocupado por el escándalo que se ha generado producto de la contratación multimillonaria con la empresa italiana Finmeccanica. Solés también dejó ver que City Bank habría pagado al conglomerado italiano el 50% del contrato, que en total suman 192 millones de dólares.