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29 de Mar de 2020

Política

Un ‘gallo’ que sobrevive del transfuguismo político

PANAMÁ. —Hay fusión, hay fusión. Los derrotamos, hay que saber perder—, vociferaba Sergio González Ruiz hace un año en La Villa de Los S...

PANAMÁ. —Hay fusión, hay fusión. Los derrotamos, hay que saber perder—, vociferaba Sergio González Ruiz hace un año en La Villa de Los Santos a sus copartidarios que objetaban que el veterano Molirena pasara a ser un ala más del gobernante Cambio Democrático (CD).

González Ruiz sí lo quería. Apostaba a que ‘el gallo’ —como en los corrillos políticos llaman al Molirena— cantaría por última vez el 3 de octubre de 2011. Aunque eso jamás ocurrió, hoy él podría no hallar excusas para lamentarlo.

Es que tras dos intentos fallidos por aniquilarlo, la directiva del Molirena encontró una mejor fórmula para su futuro: sobrevivir. Y más tarde se convertiría en sobrevivir a costa del transfuguismo.

Según cifras del Tribunal Electoral (TE), entre abril de 2009 (un mes antes de las elecciones en las que ganó Ricardo Martinelli) y septiembre último, el Molirena duplicó su seguidores. De 56 mil 889 pasó a 108 mil 464.

Este incremento ocurrió justo mientras el colectivo —que en la década de los 80 resultó de la unión del liberalismo y el nacionalismo para hacer fuerza contra la dictadura— crecía su bancada en la Asamblea Nacional a cuentas del transfuguismo político.

De un diputado pasó a cinco. Cuatro de ellos militaron en el hoy opositor Partido Panameñista hasta meses después de la ruptura con Martinelli. (Léase: ‘Costosa reviviscencia’)

Lisímaco López, uno de los fundadores del colectivo, asegura que fueron los tránsfugas del Molirena quienes hicieron que de boca de auxilio, pasaran a la plenitud. Las cifras del TE parecen darle fuerza: tras la inscripción de los diputados Francisco Alemán, Miguel Fanovich, Tito Rodríguez y Osman Gómez, en marzo pasado, la agrupación política sumó 20 mil personas, un registro inédito hasta ese entonces.

Y en tres meses, admitió Alemán, ha sumado a otros 20 mil al Molirena en San Miguelito.

‘Se dice que (Francisco) ‘Pancho’ Alemán metió el 50% de los inscritos que tiene el Molirena, y que Osman y Fanovich pusieron otro 20%’, calcula López, crítico de la administración de González Ruiz.

LA REVOLUCIÓN DE LOS TRÁNSFUGAS

Esos números han supuesto un reordenamiento de fuerzas. Algo así como una revolución de tránsfugas.

‘El Molirena de ahora no es como el de antes, ha cambiado el balance de fuerzas, los nuevos diputados son los que manejan por el poder del voto’, explica el investigador de mercado Jaime Porcell.

Justamente Molirena planea próximamente cambiar su directiva, actividad para la cual una facción de esa agrupación pretendía impulsar la candidatura del diputado Alemán para desplazar a González Ruiz. Lisímaco López era uno de ellos.

Pero el juego de poder pudo más. Fuentes políticas dijeron a La Estrella que si bien el diputado Alemán estuvo pensando en una postulación, desistió por sugerencia del presidente Martinelli. González Ruiz, en consecuencia, tendría el camino libre para su reelección.

Alemán, consultado por este medio, lo negó. ‘Desde el primer día que me inscribí en el Molirena le ofrecí mi respaldo al actual presidente del partido... no tengo interés en ningún puesto de la directiva del partido, lo único que me interesa es que sea grande’.

¿UNA CUESTIÓN EN ESPIRAL?

Pacífico Chung, un ingeniero civil y convencional del Molirena, retrata sin pudor cómo la historia del colectivo oficialista parece repetirse en espiral.

En su blog ‘Panamá Político ‘09’ —panamapolitico.wordpress.com— habla de paranoias, de intereses detrás, y de un régimen dentro de la organización política.

Chung insistía en que desde 1999 hasta 2006, el Molirena entró en su ‘era de la decadencia’, en la que, justamente, se inscribió Sergio González Ruiz.

‘Los casi 100 mil nuevos molirenas que entraron en aquellos años, entraron con una idea clara: la búsqueda de beneficios personales: un puesto en el gobierno, becas, algún Parvis. Lo que antes era común se generaliza aún más. De uno y del otro lado, la abierta búsqueda de beneficio inmediato se hizo principio político. Era un mercado persa en donde se vendían y compraban personas’, planteó.

Tras ello —relata— el ‘partido del Gallo’ vive su ‘lucha por la supervivencia’, en medio de un ‘coma político’. Lo que siguió ha sido paradójico: perdió, y a punto de desaparecer revivió.

LA RUTA 2014

‘ CD y Molirena ganarán en 2014’, decía en julio pasado el presidente Martinelli, en el corazón de las manifestaciones del país, la Plaza 5 de Mayo.

Ya no había interés en que Molirena desapareciera. Incluso, según políticos avezados, porque una alianza resultaría más rentable propagandísticamente.

En ese ínterin, Martinelli demostró al Molirena lo mucho que le importaba: promovió a su máxima figura, González Ruiz, a la Lotería Nacional, con quien le ha inyectado números al colectivo. Paralelamente, figuras notables como Mario Galindo desistieron: el partido de ayer y el de hoy, dijo, ‘solo tienen en común el nombre’.

González Ruiz, sin interesarse en la dimisión de líderes como Galindo, calcula los efectos de su estrategia política: para los próximos comicios le conseguirán al menos 200 mil votos al candidato presidencial oficialista.

‘Seremos importantes y contundentes, siempre el Molirena ha metido en votos el doble de su cantidad de inscritos, y eso también ocurrirá en 2014’, asegura.

Porcell cree que el Molirena, aún con su nueva mística, funcionará en el 2014 como lo ha hecho en los últimos años, ‘como un partido bisagra’: ‘captura los votos para que otros lleguen al poder’.

El ‘partido del gallo’ ya estableció su ruta para ello: el domingo 28 cambiará a sus convencionales, y luego establecerá la fecha para la renovación de su directiva.