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18 de Oct de 2019

Política

Un negocio llamado educación

Son diferentes situaciones y fenómenos que cada año se hacen más profundos y difíciles de entender

Es conocido que existen dos tipos de educación, una que nace en el hogar, en la casa, en el seno familiar, donde el niño debe aprender a saludar, a dar las gracias, ser honesto, a llegar a tiempo, a expresarse bien, a no decir vulgaridades, a respetar a los mayores y la propiedad ajena. En este caso un currículo silente, oculto, basado en valores familiares. Por otra parte, corresponde a la escuela enseñar matemáticas, ciencias, estudios sociales, inglés, lenguaje, geometría y terminar de formar los valores inculcados por sus padres y madres.

Son diferentes situaciones y fenómenos que cada año se hacen más profundos y difíciles de entender. ¿Cómo se explica que sean totalmente diferentes los resultados finales de sus estudiantes si es el mismo docente que imparte la misma materia en un colegio público y en uno particular? Puede que el factor de la duración de las horas de clases de cada colegio afecte el rendimiento y el aprendizaje; en los colegios oficiales la duración de las horas es de 28 a 35 minutos y en los colegios particulares, la duración es de 40 a 60 minutos.

La Constitución Panameña señala que la educación oficial es gratuita en todos los niveles pre-universitarios. Es obligatorio el primer nivel de enseñanza o educación básica general. La gratuidad implica para el Estado proporcionar al educando todos los útiles necesarios para su aprendizaje. La gratuidad de la educación no impide el establecimiento de un derecho de matrícula pagada en los niveles no obligatorios.

Además se garantiza la libertad de enseñanza y se reconoce el derecho de crear centros docentes particulares y que el Estado puedan intervenir en los establecimientos docentes particulares para que cumplan en ellos los fines nacionales y sociales de la cultura y la formación intelectual, moral, cívica y física de los educandos.

Los establecimientos de enseñanza, sean oficiales o particulares, están abiertos a todos los alumnos, sin distinción de raza posición social, ideas políticas, religión o naturaleza de la unión de sus progenitores o guardadores. La Ley reglamentará tanto la educación pública como la educación particular.

Más triste aún cuando la educación, según la Constitución del país, se supone que debe ser gratuita, pero debido al franco deterioro del sistema educativo, nacen cada vez más colegios particulares.

Padres y madres preocupados por la poca enseñanza y aprendizaje de sus hijos, deciden realizar grandes esfuerzos y sacrificios económicos para invertir en la educación de sus hijos y matricularlos en colegios particulares, obligados a pagar por todo, desde los suéteres, medias, abrigos, corbatas, vestidos de baño, jumpers de las niñas, pantalones de los niños, camisas, insignias, libros, pago por participar en ferias folclóricas, empresariales, obras de teatro y lo que en los últimos años ha sido peor, las llamadas donaciones al colegio antes de que los estudiantes inicien el período escolar.

Pero los aumentos salariales en los últimos ocho años a los docentes, incrementos en su mayoría justificados, sin embargo, se convierte en otro ataque fulminante al bolsillo y presupuesto de los padres y madres de los estudiantes de los colegios particulares, que para poder pagar el aumento de sus docentes deben recurrir al aumento de las matrículas y mensualidades de sus estudiantes, lo que ocasionará que un sin número de pequeños colegios particulares tengan que cerrar o de reducir sus grupos.

Existen colegios particulares donde el pago de la colegiatura de un estudiante es superior a lo que debe pagar en la universidad. Es una desigualdad total, lo que vislumbra una migración masiva de estudiantes de colegios particulares hacia los colegios públicos, ocasionando una superpoblación en los colegios y, como consecuencia, que la probabilidad de éxito de estos estudiantes disminuya notablemente.

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