04 de Dic de 2021

Publicando Historia

Las guerrillas de 1969, vistas 50 años después

Hace 50 años, los panameños vivían en la incertidumbre, entre un nuevo gobierno militar y un movimiento guerrillero que se instalaba en las zonas montañosas del país

En 1969, después del más largo periodo de sucesión democrática de la historia del istmo – entre 1956 y 1968 tres presidentes seguidos terminaron su periodo – los panameños enfrentaban una nueva e inquietante realidad.

A nueve meses del golpe de estado de octubre de 1968, el país vivía una extenuante sucesión de eventos que incluían la reorientación de las políticas de Estado, purgas en el aparato militar, las cárceles llenas de presos políticos, la censura de los medios noticiosos del país.

Con la prensa cerrada o censurada, era poco los que se sabía con certeza, pero se comentaba que en las zonas montañosas de Chiriquí, Cerro Azul y Coclé, un movimiento guerrillero se preparaba para derrocar al nuevo gobierno.

Al parecer, el primer enfrentamiento entre la Guardia Nacional y los guerrilleros había ocurrido a finales de noviembre de 1968, en una finca cafetalera a poca distancia del cuartel de Piedra Candela y la frontera con Costa Rica. Un grupo de policías descansaba cuando los sorprendió una banda de combatientes liderada por Onofre Quintero, alias «El Tigre».

De acuerdo con relatos veraces, El Tigre soltó un disparo y los guardias se replegaron, pero era una emboscada, y del otro lado, los esperaba una ráfaga de metralleta, que acabó con la vida de varios de ellos. Los guerrilleros huyeron rápidamente sin ninguna pérdida.

Envalentonado, el grupo planeó una nueva ofensiva contra el cuartel de Piedra Candela para el 9 de enero de 1969, fecha escogida en homenaje a los caídos el Día de los Mártires, de 1964. En esa ocasión, no tuvieron los combatientes tanta suerte y perdieron a varios de sus hombres.

wikicommonsEl tranquilo paisaje chiricano (Volcán, en la foto) se convirtió en 1969 en escenario de sangrientos combates.

En los meses siguientes, los campesinos chiricanos, especialmente los de las zonas montañosas como Volcán, Los Pozos y Potrerrillos, fueron testigos de una sucesión de brotes de violencia que también dejaba ‘daño colateral'. Los simpatizantes del Panameñismo eran detenidos y amonestados por cualquier causa. Los productores de café perdían sus cultivos. Los jornaleros, la mayoría indígenas, no querían ir a trabajar. La poblacion estaba asustada.

‘Perderemos la mitad de la cosecha este año; los granos se caen de las plantas', protestó a la prensa extranjera un productor de café de la región.

La finca del derrocado presidente Arnulfo Arias, ahora en el exilio, sufría los mismos pesares, además de que  la casa principal de la hacienda había sido incenciada.

La guerrilla en Panamá

No era la primera vez que se daba una iniciativa de guerrillas en el territorio panameño. En el año 1959, un grupo de cubanos armados, liderados por Roberto ‘Tito' Arias, intentó desembarcar en las costas coclesanas para derrocar al gobierno del presidente Ernesto de la Guardia. Ese mismo año, una decena de estudiantes idealistas pero poco preparados se instaló en las cercanías del Cerro Tute, en Veraguas, con la idea de ‘luchar por la liberación de la República'.

Las dos iniciativas formaban parte de una escalada de manifestaciones de descontento popular que surgía en la década del 50, ante la pobreza, desigualdad e injusticia social imperantes en la sociedad panameña.

Protestas estudiantiles y obreras, manifestaciones como la Marcha del Hambre y la Desesperación (Colón, 1959), las huelgas de los empleados de las bananeras de Puerto Armuelles y Bocas del Toro (1969- 1962) y de los cañeros coclesanos (1965) fueron apenas algunos.

foto del autorEn las montañas selváticas se refugiaban los guerrilleros.

Mientras que muchos de estos movimientos fueron reprimidos rápidamente, en medio de un gran despliegue noticioso, ahora, con la censura de la prensa, poco se sabía en realidad qué pasaba con la guerrilla. ¿Quiénes y cuántos eran? ¿Que pretendían? ¿Eran socialistas? ¿Querían instalar a Arias nuevamente o solo derrocar a la Junta Militar de Gobierno?

La mayoría de los panameños, sin informacion veraz, solo especulaba. Lo mismo hacía la prensa extranjera que en un momento señaló que se trataba de un grupo de 400 o 500 hombres armados, respaldados por el gobierno cubano.

El golpista Boris Martínez reconoció que era imposible determinar su número pero aseguró que la mayoría era mercenarios extranjeros.

En realidad, se trataba de diferentes focos independientes, ubicados en zonas dispersas del país. Algunos estaban en las montañas de Cerro Azul, provincia de Panamá; otros en Coclé. Unos simpatizaban con el Movimiento de Unidad Revolucionaria (MUR), de tendencia izquierdista. Otros eran parte del Movimiento Vanguardia Nacional (VAN), de tendencia democratacristiana. Otros más constituían la guerrilla constitucionalista del Frente de Resistencia Popular (FRP), que se definía como antimilitarista, antioligárquica y antiimperialista.

El foco coclesano tuvo su centro de operaciones en las Huacas del Quije (Natá), integrado por al menos una docena de jóvenes afiliados al grupo Boinas Negras, del Partido Panameñista, entre ellos la estudiante Dora Moreno, Javier Guerra, Cesáreo Tejada, Danilo Heart, Heriberto Manzzo.

Las células de Coclé y Cerro Azul fueron rápidamente desarticuladas por la Guardia Nacional. Los militantes del primero, fueron capturados, torturados y asesinados a sangre fría a la luz pública en lo que se conoce como "La Masacre de las Huacas de Quije".

wikicommonsImagen de pozo en las montañas chiricanas

El foco chiricano fue más duradero, aunque los miembros originales habían iniciado el movimiento solamente como un esfuerzo de sobrevivencia. Eran simpatizantes del panameñismo que huyeron a las montañas para evitar ser detenidos, torturados y muertos en las cárceles, como lo habían sido muchos otros durante los primeros días del gobierno militar.

A ellos se les unieron prontamente varios extranjeros, con experiencia militar y gusto por ese estilo de vida. Osito Solano (costarricense), Kimball, Harriman y Johnny Wallace (estadounidenses), Walter Sardiñas (uruguayo) y Gerardo Olivares Velásquez (chileno), lugarteniente de Sardiñas, eran los más conocidos.

Corresponsal del NYT

En febrero de 1969, un corresponsal de Nueva York Times enviado especialmente a Chiriquí,  reportaba haber pasado tres días en la zona fronteriza entre Panamá y Costa Rica, tratando de acercarse a los guerrilleros.

Allí se enteró de que estaban instalados en Quijada del Diablo, un risco cubierto de espesa vegetación, un lugar inaccesible entre la frontera de Costa Rica y Panamá. Allí se escondían, le dijeron, entre 80 y 90 hombres.

El corresponsal reportó que los combatientes carecían liderazgo, de organización y de abastecimiento. Sus armas eran viejas. Sería muy difícil que el movimiento pudiera prosperar, aseguró. Se enfrentaban no solo a los aparatos militares de Panamá y Costa Rica, sino también al de Estados Unidos, que prestaba helicópteros y asesoraba a sus contrapartes.

La amenaza comunista

wikicommonsFort Gullick, sede de la Escuela de las Américas, en Panamá

En 1969, América Latina parecía destinada a caer en manos de gobiernos autoritarios.

Perú y Brasil sufrieron un golpe militar a finales de 1968. Argentina, en 1966. Paraguay y Haití estaban controlados por Alfredo Stroessner (1956) y Francois Duvalier (1957). Uruguay y Bolivia parecían ir por el mismo camino.

Los nuevos golpistas pertenecían a nueva joven generación de militares latinoamericanos muchos de los cuales habían sido entrenados en la llamada Escuela de las Américas, fundada en 1946, en la Zona del Canal de Panamá.

Inicialmente, la escuela aspiraba a convertirse en un centro para compartir las costumbres y tradiciones militares estadounidenses con las fuerzas armadas latinoamericanas, pero a partir de 1961 (durante la administración de John F. Kennedy) y como respuesta a la revolución cubana y las ‘guerras de liberación', la escuela cambió su énfasis hacia el entrenamiento en contrainsurgencia comunista, bajo la ‘Doctrina de la Seguridad Nacional'.

Se trataba ahora de entrenar a los militares latinoamericanos amigos de Estados Unidos para que estos combatieran efectivamente a sus opositores y enemigos internos, todos aquellos que conciente o inconcientemente colaboraran con el avance comunista en el continente. Cualquier protesta contra el status quo era considerado una amenaza y tildada de comunismo. Los sindicalistas, los izquierdistas, todos caían bajo la misma etiqueta.

Se calcula que entre las décadas del 50 y el 70 del siglo XX, unos cinco mil soldados panameños fueron entrenados por sus contrapartes estadounidenses en tácticas de contrainformación, interrogatorio (con métodos de tortura y ejecución sumaria) y guerra psicológica, utilizando incluso manuales de tortura y contrainsurgencia de la CIA.

Entre los más notables militares panameños que pasaron por las aulas de la escuela instalada en Fort Gulick estuvieron Omar Torrijos y Manuel Antonio Noriega.

A partir de la guerra de Vietnam, los cursos impartidos incluían prácticas de sobrevivencia en la selva, que les enseñaba a los militares a lidiar con animales como monos, serpientes, pájaros; a hacer trampas, a buscar objetivos en los poblados, arbustos, así como escape y evasión nocturna.

Terminación de la guerrilla

Lo básico de las técnicas de contrainsurgencia enseñadas en la Escuela de las Américas era acabar con los grupos enemigos más pronto de lo que ellos pudieran regenerarse. Ello significaba aplicar la ‘máxima presión'.

Siguiendo este libreto, la ofensiva de los militares panameños contra los brotes guerrilleros fue brutal.

Uno de los ejemplos más notables fue el final del panameñista Ramón Mojica. El informe de la Comisión de la Verdad, entregado en el año 2002, señala que en enero de 1969, después de que este cayera combatiendo en el ataque armado al cuartel de Piedra Candela, los guardias cortaron su cuerpo, lo fotografiaron y con las imágenes imprimieron volantes que luego lanzaron desde aviones a los lugares donde se decía que estaban las guerrillas. Las volantes tenían escrito un mensaje: ‘Así mueren los guerrilleros, sin Dios ni Patria'.

Para julio de 1969, los líderes del movimiento, Ariosto González, Walter Sardiñas, Kimball, y Generoso Elizondo habían sido detenidos y torturados en las cárceles de Volcán, de donde nunca salieron.

La guerrilla estaba acabada. El grupo restante huyó a Costa Rica, desde donde organizó esporádicas aventuras de ida y vuelta a Panamá. En mayo, unos 12 cruzaron la frontera, asesinaron a dos guardias y saquearon un bar. En septiembre de 1969, dispararon a un jeep conducido por soldados panameños que pasaba sobre un puente en Cerro Punta.

En diciembre de 1969, cuando los militares Amado Sanjur y Ramiro Silvera intentaron destituir a Torrijos, un grupo de simpatizantes organizó un ataque en Utivé, Pacora, con el fin de derribar una estación de comunicación por satélite. Inmediatamente sus compañeros de armas se internaron en la selva y los detuvieron.

Para 1971, los movimientos guerrilleros habían sido completamente oprimidos por las fuerzas de la Guardia Nacional.