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24 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Progreso o pobreza

En Panamá parece que el progreso no se genera para mitigar la pobreza. Cada vez que alguien ve la oportunidad de coadyuvar al mejoramien...

En Panamá parece que el progreso no se genera para mitigar la pobreza. Cada vez que alguien ve la oportunidad de coadyuvar al mejoramiento de nuestra calidad de vida lo acusan de atacar el ambiente, querer despojar a los vecinos de sus huertos o hasta de envenenamiento. Omar Torrijos pudo hacer las hidroeléctricas que hoy nos salvan de pagar más caro el combustible, porque no tuvo que lidiar con un Ente Regulador lleno de personas que demoran los trámites o los hacen más largos, a fin de que unos pocos se sigan enriqueciendo.

Las fuentes alternativas para generar energía limpia en Panamá son principalmente la solar, la eólica y las hidroeléctricas. Por ser un país donde el sol siempre sale por algún lado, lo ideal serían los generadores solares, pero conllevan una enorme inversión, que tarda en retornar y desde la liberalización de la generación. En las hidroeléctricas siempre hay un problema de por medio. Como se utiliza un recurso natural, tiene que lograrse una concesión de la ASEP, y allí es donde la puerca tuerce el rabo. Los trámites pueden durar infinitamente, se logran los acuerdos de distribución (PPA), con uno de los dos jugadores del oligopolio que nos rige y podemos perder hasta la camisa, si no la misma concesión.

La energía eólica es la generada por el viento. Se usa desde la antigüedad, cuando los barcos eran impulsados por el viento. La energía que el viento produce se convierte en eléctrica, mediante aerogeneradores. Se considera un recurso abundante, renovable, limpio y ayuda a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero al reemplazar termoeléctricas a base de combustibles fósiles, lo que la convierte en energía verde. Panamá importa 70% de su energía, casi todo el petróleo que consume es importado, no produce ni consume todavía gas natural y el 60% de la energía eléctrica proviene de las hidroeléctricas. El resto es generada por las térmicas. Se están haciendo intentos por incursionar en la provechosa generación de energía cólica. El gobierno dice incentivar y promover el uso de tecnologías ambientalmente sostenibles para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y sus autoridades ambientales apoyan el valor de los créditos de carbono. Sin embargo, para echar a andar un proyecto se pasan la mano el uno al otro y se tienen que esperar años para el inicio de la generación. Áreas como Sarigua pueden ser poblados de paneles solares que sean generadores potentes. En el campo eólico, entiendo que varios proyecto están por arrancar, pero sería muy interesante ver en el Cerro Tute, donde el viento ya no tiene sombra y no para de soplar.

Una iniciativa ejemplar en Medio Oriente es la torre de Burj al-Taqa, que será una de las torres más altas del mundo, autosuficiente en términos energéticos; tendrá un sistema de auto refrigeración muy avanzado, usando el agua del mar para refrescar el aire, tomando en cuenta el diseño cilíndrico y materiales que no permiten que el frío se disperse al exterior. Además será autosuficiente, porque tendrá una turbina de 60 metros de alto, combinada con paneles solares.

Las constructoras y los responsables de diseños de edificios autosuficientes deberían ser premiados, si alguien llega a ser tan creativo en Panamá. Incentivos fiscales, además de créditos de carbono podrían abaratar los costos de estas obras además de incentivar a las constructoras a proponer estas ideas.