Temas Especiales

21 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Panamá y el probable triunfo de Obama

Salvo una catástrofe electoral el senador Barak Obama será elegido presidente de EEUU. Si esta probabilidad se convierte en realidad, Pa...

Salvo una catástrofe electoral el senador Barak Obama será elegido presidente de EEUU. Si esta probabilidad se convierte en realidad, Panamá, en vísperas de sus propias elecciones, tendrá mucho que ponderar. Entre éstas será una introspección de carácter político y moral, en la cual se reevalúe e intente remediar la amarga historia de exclusión y marginalización de panameños de ascendencia africana de las ciudadelas de poder político, económico y social. La victoria de Obama subrayará la enorme herida que ha sufrido el negro panameño.

Es casi imposible imaginar que en EEUU, cuna de la esclavitud, un descendiente de esclavos llegará a ser su máximo mandatario, mientras en el antiguo departamento negro de Colombia —Panamá— en su historia ningún hijo o hija de esclavos ha sido elegido presidente. El Dr. Carlos A. Mendoza ocupó por breve período el Palacio de las Garzas. La historia cuenta que una de las razones por las cuales no llegó a ser presidente por un período completo fue su ascendencia africana.

Pero la lección racial no es la única que emanará de la victoria de Obama. Panamá, en mi opinión, también tendrá que reevaluar la trayectoria neo-liberal de nuestra nave estatal. Hemos seguido una filosofía económica en la cual el interés principal de la Nación ha sido el empuje y apoyo financiero de la clase empresarial, con la esperanza de que esta inversión produzca empleos para las clases necesitadas. La realidad es otra.

Uno de los argumentos principales de Obama para cerrar la brecha entre pudientes y no pudientes fue argumentar que “los cambios no surgen desde arriba, sino más bien vienen desde abajo”. Por ende, para él, es menester que el gobierno intervenga para ayudar a las clases medias y bajas.

Nuestro próximo mandatario tendrá que invertir recursos en la clase empresarial —base de la actual actitud gubernamental— y velar por los intereses y necesidades de las clases excluidas, mediante una inversión masiva en el sector público para crear empleos, mejorar los sistemas de educación y salud y así reducir la pobreza. Habrá quienes especificarán esta posición como “socialista”, por ende inaceptable. Considero que tendrán entonces que definir a EEUU como país socialista, pues fue su gobierno el que rescató a la banca y la comunidad financiera de la crisis económica actual.

Finalmente, nuestro próximo presidente tendrá que ser más flexible en su comportamiento político internacional; como planteó Obama, tendrá que estar dispuesto a conversar con cualquier nación y usar la diplomacia como instrumento de acercamiento político. Tendremos que dejar de intentar aislar a países o a líderes vecinos, porque discrepamos con su dirección política.

Estas son algunas promesas del “presidente” Obama. Me pregunto, ¿por qué no en Panamá?