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26 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Caídos y olvidados 19 años después

La hermosa pintura del maestro Juan Manuel Cedeño, “El Bautizo de la Bandera”, congela en el tiempo, aquel 20 de diciembre de 1903 cuand...

La hermosa pintura del maestro Juan Manuel Cedeño, “El Bautizo de la Bandera”, congela en el tiempo, aquel 20 de diciembre de 1903 cuando nuestra enseña patria recibió la bendición y el honor de todo un pueblo.

Ochenta y seis años más tardes, el barrio de El Chorrillo fue arrasado por el fuego en medio de balas, a los pies del Cerro Ancón.

Aquella noche se nos fueron los recuerdos, las risas, la calma y la alegría de una Época Navideña que nunca llegó.

El aire pesado por el olor a pólvora en los callejones, el silencio del pánico, el llanto ahogado y la sorpresa, que se sentían en cada una de las casas de madera eran tan espantoso como el sonido de las tanquetas en las calles.

Madres que lloraban, guardias que se desnudaban para engañar a la muerte y cuerpos inertes en medio de zaguanes, contaban una historia efímera.

Muchos no alcanzaron a ver el sol rojo de la mañana del 20 de diciembre, matizado por las lágrimas derramadas a pasos apresurados por los chorrilleros, en su éxodo hacia la High School de Balboa, en medio de la frialdad de algunos soldados norteamericanos.

Panamá estaba sitiada, mientras que un nuevo gobierno se juramentaba en una base militar del Comando Sur.

La operación “Causa Justa” no fue más que un escenario para probar armas de alto exterminio en el lugar menos indicado, una estrategia que pudo sustraer a un sólo hombre sin necesidad de causar tanta muerte y desolación.

Jamás pretendimos ser parte de la historia del país a costa de semejante masacre. Nunca fue nuestra causa, ni nuestro credo.

Hoy, todos los caídos aún esperan un reconocimiento a su memoria. ¿Por qué aún no se ha consolidado la importancia de esta fecha?

Soy fiel testigo de los hechos y creo que para todos los panameños con sentimiento de patria, esta es una fecha para nunca olvidar.

En esta mañana, agradecemos a Dios, que estuvo con todos nosotros aquella noche, en la mañana y en los días siguientes, porque hoy podemos contar las historias de aquellos que partieron y de los que todavía estamos.

-La autora es analista de RR.PP.mmliceth@hotmail.com