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02 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Este es el seudónimo actual de los partidos políticos destinados a garantizar la institucionalidad democrática como representantes y def...

Este es el seudónimo actual de los partidos políticos destinados a garantizar la institucionalidad democrática como representantes y defensores de la sociedad. Estamos volviendo a tiempos donde el objetivo de pertenecer a un partido era sacar provecho y no debatir ideas ni mucho menos formular proyectos visionarios del estado-país.

Me refiero directamente a los partidos institucionales de nuestro país por sus características similares como lo son el Partido Panameñista y el PRD. Si resumimos la ideología en que se sustentan, obtenemos que el Panameñista es un partido de corte nacionalista (populista) y el PRD es Socialdemócrata; ambos tienen tendencia de centro izquierda (progresista), por lo que hay pocas diferencias en los objetivos comunes.

Lo preocupante es que quienes dictan las normas más allá de los estatutos de los partidos, son miembros o grupos de la derecha y extrema derecha política, es muy cómodo ampararse en partidos populares y cubrir los reales intereses de llegar al poder; pues el poder del dinero se consolida con el poder político.

A resumidas cuentas podemos percatarnos de la poca o nula actividad interna de los partidos cuando no es época electoral, no se capacita, no se instruye, ni a quienes están en las estructuras vigentes, ni a quienes recién se han inscrito; esto es peligroso, porque las motivaciones al inscribirse en un partido político no son en principio los ideales, sino los intereses personales o beneficios particulares, prácticamente un ejemplo detallado de lo que se refleja en nuestra sociedad.

Pienso que esta carencia básica de interés de los actores (en doble vía), responde a hacer un filtro silencioso de potenciales líderes, dirigentes, delegados, convencionales y demás, pues al propiciar en menor escala la capacidad política en conocimiento y manejo de la retórica de los potenciales líderes, los poderes actuales se mantienen, aunado a los recursos que caen en cascada para comprar voluntades. ¿Es necesario que aparezca un Atila panameño?

-El autor es administrador de empresas.nino26880@gmail.com