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28 de Ene de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Responsables de la pobreza

“Pobreza” es una palabra utilizada en cualquier tribuna, es obligada su aparición, pues ha sido la constante en todos los continentes, d...

“Pobreza” es una palabra utilizada en cualquier tribuna, es obligada su aparición, pues ha sido la constante en todos los continentes, donde siempre se busca su erradicación.

Pero la pobreza es una situación que surge como producto de la imposibilidad de acceso y/o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas humanas que inciden en un deterioro del nivel y calidad de vida de las personas, tales como la alimentación, vivienda, educación, asistencia sanitaria o el acceso al agua potable.

Según esta definición, al satisfacer estas cinco necesidades la persona deja de ser pobre y llega a tener una mejor calidad de vida, es decir que si el Estado trabaja eficientemente en estos aspectos queda salvo de críticas o ataques, porque son las inversiones que tienen que hacerse. En estos cinco componentes centrales hay que hacer la salvedad que es deber del Estado brindar estas condiciones, pero también hay una responsabilidad del ciudadano de aportar para consolidar la reducción de la pobreza.

El ciudadano también debe ser responsable de su propio destino y bienestar, en el caso de la educación el Estado ha garantizado el acceso a la educación desde preescolar hasta la educación universitaria, pero si el estudiante no recibe el apoyo familiar y asume una actitud favorable ante esto, es muy difícil que la pobreza sea erradicada a base de asistencias directas o participación del estado. Las asistencias directas actuales son favorables y válidas, porque están asumiendo la responsabilidad de políticas de educación y desarrollo erradas o desfasadas en administraciones anteriores.

Si tenemos ciudadanos educados, formados integralmente, la pobreza por sí sola irá reduciéndose, porque al ser productivos podrán tener más oportunidades y así garantizar su alimentación con su trabajo, la construcción de su vivienda o aplicar a una hipoteca, pueden optar por los servicios de salud gubernamentales o privados. De la educación se desprende una gran cantidad de beneficios adicionales a la reducción de la pobreza, pues el ciudadano es más crítico ante los escenarios nacionales, no es presa de los políticos que ven en cada pobre una oportunidad para ofrecer becas, materiales y demás prebendas para afianzar un voto. Este ciudadano educado es más exigente al evaluar a los candidatos, porque si no hay electorado con necesidades ante las cuales se pueden hacer estas transacciones este tipo de candidato desaparece y se opta por aspirantes con visión, íntegros, y progresistas.

Debo reconocer que parte fundamental en la formación de ciudadanos activos para la reducción de la pobreza es la familia, porque es la responsable de los valores que guiarán la conducta en cada situación y la educación instruccional es el complemento para la actividad productiva. El estado tiene una responsabilidad, pero nosotros como ciudadanos también somos responsables de nuestro propio destino.

-El autor es administrador de empresas.nino26880@gmail.com