26 de Sep de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Lecciones aprendidas

En abril de 2007 publiqué el ensayo “Rediseñando la comunicación política” como análisis sobre los modelos comunicacionales empleados en...

En abril de 2007 publiqué el ensayo “Rediseñando la comunicación política” como análisis sobre los modelos comunicacionales empleados en esa actividad con fines electorales y como propuesta teórica que sirviera de fundamento para enrumbar la interacción política y la retórica electoral. Ya en ese entonces el proceso electoral marchaba a ritmo acelerado y en todas las esferas.

Se discutía sobre las posibles fórmulas y candidaturas para unos comicios que aún se encontraban a dos años de realizarse.

Sosteníamos que: 1- “.. se ha iniciado un proceso de actividad política que distrae sobremanera el esfuerzo cotidiano por vencer los obstáculos que enfrenta la sociedad en su conjunto”. 2- “Ante las posibilidades reales de un país como el nuestro de acceder (...) al exclusivo club del primer mundo y, desde el punto de vista del aporte a la sociedad, el proceso comunicativo con que se viene dando esta intrusión forzada en el ambiente nacional, se ve abonado por un discurso retórico muy pobre que deja mucho que desear”.

Ya podemos iniciar una evaluación de lo ocurrido, por lo menos en algunos aspectos fundamentales que no necesitan que esperemos los resultados del próximo domingo para analizarlos, llegar a conclusiones objetivas y ofrecer soluciones oportunas.

De salida lo que ha costado esta campaña electorera es verdaderamente vergonzoso para un país que tiene tantas limitaciones.

No hay duda, y creo que todos estamos de acuerdo, de que se deben establecer estrictas limitaciones en la cantidad de dinero que se puede gastar para las campañas electorales. Que nuestros candidatos y los partidos sean creativos para llevar sus mensajes a las masas.

Por si no lo han percibido en sus recorridos por el territorio nacional, este es un país en donde sus pobladores más vulnerables —esos que superviven debajo de la línea de pobreza— ven como lejana la resolución de sus problemas más inmediatos en materia de salud, vivienda y educación.

Y les recuerdo que lo que tenemos para los demás, no funciona. Se encuentran estancados entre modelos de gestión obsoletos, mediocridad, corrupción y la falta de visión y compromiso por parte de los funcionarios a todos los niveles.

¿Y qué decir del proceso comunicativo que ha servido para desvirtuar la realidad, descalificar a los oponentes y sembrar dudas? Se han empleado las más modernas tecnologías informáticas para dividir, más que para educar a los panameños.

Tom Peter señala que: “Cuando el capital y la tecnología son accesibles a todos por igual, lo que marca la diferencia es la calidad del capital humano”.

¿Y qué diferencia se ha marcado cuando todas las partes ya han concluido que esta ha sido la más negativa de las campañas electorales de estos últimos veinte años?

Tanto la inversión económica en estos menesteres electoreros, como los procesos de comunicación, han sido piezas fundamentales que han moldeado el contexto político actual a solamente seis días de las elecciones. Y la lección es que ninguna de las dos ha sido buena para el conjunto de la sociedad. Estas son las dos áreas que debemos atender con urgencia, con el fin de modernizar y hacer más significativo para la sociedad el proceso electoral.

-El autor es comunicador social.ernestoholder@gmail.com