22 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Virtud y ciencia: un legado centenario

En esta solemne fecha en que además de rememorar al Patrono Universal de los Educadores —San Juan Bautista De La Salle— también resulta ...

En esta solemne fecha en que además de rememorar al Patrono Universal de los Educadores —San Juan Bautista De La Salle— también resulta meritorio exaltar el centenario de la llegada de la comunidad lasallista a la ciudad de Colón; un acontecimiento que testimonia el trabajo tesonero de ese puñado de hermanos que con empeño y vocación de servicio tomaron de la mano el rumbo de esta incipiente nación y contribuyeron a sacar adelante este ambicioso proyecto educativo que surgió con poco más de una veintena de jóvenes estudiantes —provenientes de las zonas adyacentes a la construcción del Canal—, pero que hoy se ha convertido en un encomiable modelo de docencia, aprendizaje y administración para el resto del país y sus estructuras educativas.

Han sido décadas matizadas por el entusiasmo de quien se echa a la mar, de los reveses públicos que les impidieron continuar regentando la educación pública —como inicialmente fue concebida y llevada su obra— por las dificultades multiculturales, étnicas y religiosas que se dieron cita en esta ciudad a causa de las exorbitantes migraciones que trajo consigo la vía interoceánica; además de los vaivenes políticos de la época; sin embargo, ante cada imponente tropiezo se sobrepuso la voluntad divina; ese espíritu de fe y de celo que animan la vida religiosa de los hermanos y que en sus momentos —al frente de esta gran empresa— les permitieron sortear las divergencias; convirtiéndolas en puntos de acuerdos para conquistar metas en común.

De allí que en la actualidad, algunos de nuestros centros escolares han sido reorientados al servicio popular, conservando —eso sí— sus esquemas de administración privada aun bajo el auspicio del Estado; que al realizar una evaluación exitosa de su funcionalidad, sopesan hacer extensiva esta modalidad operativa.

Hoy, nuestras aulas constituyen la máxima expresión de un crisol de razas, religiones y culturas, sólo que a diferencia del siglo pasado, existe un elevado nivel de convivencia armónica entre sus participantes.

La inserción de profesionales en diversas facetas de la vida pública —con un perfil descollante— tanto en la administración gubernamental, como en la práctica privada, es otro aporte sustancial en la formación integral que reviste a nuestra gente.

Pero lo más importante es esa singular vocación de servicio a los pobres que suele manifestarse a través de la proyección, sensibilización y ejecución de programas de corte social que intentan elevar la dignidad de los que menos tienen.

En este nuevo siglo, la comunidad lasallista en general enfrenta poderosos retos —desde la escasez de hermanos consagrados, hasta la incorporación de seglares a las funciones tradicionalmente desempeñadas por éstos— en una sociedad educativa asediada por los antivalores, el consumismo y una sustancial pérdida en la calidad educativa.. tres negativas tendencias que pondrán a prueba el “Voto Heroico” y los postulados de Virtud y Ciencia que los han caracterizado durante más de tres siglos de existencia en los casi 90 países donde tienen presencia alrededor del mundo.

-El autor es financista, docente e independiente.alfasa13@cwpanama.net