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03 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Recomendaciones para el cambio

Es precisamente lo que se espera, no lo olvidarlo es lo primero, no traicionar los sentimientos y apoyo de esa mayoría independiente que...

Es precisamente lo que se espera, no lo olvidarlo es lo primero, no traicionar los sentimientos y apoyo de esa mayoría independiente que solo anhela el rumbo hacia la verdad y que una minoría egoísta ha venido secuestrando desde los tres poderes. La Asamblea juega un papel muy importante, pues, es desde allí que pueden controlarse los excesos de los otros poderes y la historia demuestra que la corrupción y la doble moral en ella han habitado perpetuando su conciencia en nuestra sociedad.

El Cambio es la idea llevó a Martinelli al poder apoyado por quienes deseamos un Panamá mejor habilitando rumbos a seguir. El Cambio no puede ser trivial. Implica desde los más intolerables abusos y descaros del poder hasta las menos insospechadas incongruencias en lo que se aprende sobre moral, valores y justicia. Un cambio es integral en lo político y social, y tiene que haber iniciado con la decisión depositada en las urnas.

El proyecto Cambio implica un Ejecutivo muy diferente. Un gobernante al cual sus actos impidan seguir pisoteando al nacional con excusas de seguridad, cumplimiento internacional y mentiras justificativas de incapacidad. Un mandatario Cambio debe tener un gran corazón que entregar y una mente orientada al bienestar común, revisando y excluyendo intereses personales y comprometido en su moral a devolver lo que sus predecesores le han negado a la moral y participación ciudadana, solo así podrá materializar el ejercicio de su promesa.

El cambio no es fácil, porque hay tantas cosas viejas que romper siendo precisamente ese el reto, mantener la dirección y el concepto, aunque nos abrumen los trámites burocráticos y el tamaño del poder que se revelan durante la transición. El cambio ha de hacerse con idealistas centrados que acompañen sus ejecuciones advertidos siempre del peligro presente en toda actividad continuista, mediocre y corrupta, hoy tan arraigadas.

No puede un proyecto así permitirse actos contradictorios a los presentados en campaña y de haberlos, la capacidad de corregirlos con celeridad reafirmará su nobleza esclareciendo la dirección. ¡Hay tanto por hacer! Pero es solo el filtro, la paciencia e inteligencia las llamadas a conformar el equipo. La política de reparticiones y amiguismo es un pésimo indicativo que confunde el proyecto. Quienes exijan participación por su apoyo deberán presentar y demostrar los ideales y capacidad de sus mejores componentes.

No puede el Cambio proceder con un mediocre “quítate tú, pa’ ponerme yo” , sería el inicio del despilfarro. A Sr. Martinelli le recomiendo que atienda de inmediato los llamados de atención y corrija con inteligencia los más serios comunicados de la prensa; considere que ninguno de sus predecesores lo hizo, huyendo como villanos disfrazados de ovejas, lo que les resultó peor. El pueblo en su sencillez expresa sabiduría. ¡Solo escúchelo, Sr. presidente!

-El autor es abogado.jcpastor1622@hotmail.com