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04 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Obama frente al nuevo escenario internacional

El mundo de la posguerra iraquí enfrenta al presidente de la potencia más importante del mundo con algunas paradojas, conatos de crisis ...

El mundo de la posguerra iraquí enfrenta al presidente de la potencia más importante del mundo con algunas paradojas, conatos de crisis y oportunidades.

Lo primero que hay que mencionar es que la mezquindad política nunca reconocerá al ex presidente Bush y a los republicanos el final triunfo en Irak, que tan solo fue cosechado por el comienzo de la oportuna salida de la inmensa mayoría del contingente militar norteamericano en ese país, salida triunfadora que hoy cosechan los demócratas silenciosamente.

El presidente Barack Obama tiene muy claro que, además de la pacificación de Irak que va por buen camino, Afganistán y Paquistán son el principal reto desestabilizador terrorista en el mundo.

A ello dedica y dedicará ingentes esfuerzos el presidente norteamericano, así como también trata de diluir y mitigar las amenazas norcoreana e iraní.

Pero, éste es un presidente que no se conforma con jugar a la defensiva, sino que también tiene una línea de iniciativa muy interesante en el plano internacional.

En su último discurso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), destacó la importancia de la firma de un próximo acuerdo de reducción de ojivas nucleares entre los Estados Unidos y Rusia. No podría haber mejor noticia para un mundo cuya desnuclearización es parte de la clave de la búsqueda de la paz y estabilidad.

Barack Obama, también, es un presidente al que parece importarle el medio ambiente y ha puesto a los Estados Unidos en el camino correcto con la ratificación del Protocolo de Kyoto sobre cambio climático y la promesa de toda la industria automovilística de los Estados Unidos, de que para el 2020 no habrá vehículo automotor cuyo encendido y propulsión dependa del oro negro.

Por otra parte, muy humanitaria ha sido su respuesta a la caótica situación africana y muy entendible su deseo de mayor cooperación y comercio con Asia. En relación con América Latina, pareciera un poco lenta la respuesta demócrata frente a lo que exige el Continente: fortalecimiento de la democracia, lucha contra la corrupción y promoción del libre comercio.

El estancamiento en la ratificación de los tratados de libre comercio con algunos países del área, como Colombia y Panamá, es una prueba fehaciente de ello. Así, como lo ha sido la errática manera como la diplomacia norteamericana ha sorteado hasta ahora la crisis hondureña.

Mucho tenemos que aprender de la cultura democrática norteamericana, mucho ellos tienen que aprender de nosotros, de la manera decidida como sorteamos la última crisis financiera, por estar mejor preparados para hacerlo, y de nuestra decisión inequívoca de entrar al mundo de los países desarrollados promoviendo el desarrollo sustentado, que en relación con ellos solamente puede fundamentarse en un claro entendimiento del comercio sin barreras.

*Abogado.malcoj2@hotmail.com