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29 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Sociedad civil y cogobierno

Recientemente hemos escuchado de manera repetida al ministro de Gobierno y Justicia afirmar que el gobierno no va a cogobernar con la So...

Recientemente hemos escuchado de manera repetida al ministro de Gobierno y Justicia afirmar que el gobierno no va a cogobernar con la Sociedad Civil, triste alocución viniendo de alguien que en su momento defendió los principios democráticos en la Cruzada Civilista.

En Panamá, vivimos una democracia eminentemente presidencialista, aunque nominalmente sea representativa, cada vez más se va coartando la participación de la Sociedad Civil. Dada la mayoría parlamentaria y la poca disposición del Ejecutivo, el tan anhelado cambio se aleja de su concepto participativo y social, para introducirse peligrosamente en un centralismo conservador. Dos frases celebres atribuidas a políticos de impacto en nuestra historia reciente lo resumen “ El que más consulta menos se equivoca “ y “ la voz del pueblo es la voz de Dios ”.

Los partidos son instituciones que tienen como objetivo fundamental asumir el poder del Estado para gobernar. La Sociedad Civil, por su parte, está formada por organizaciones que tienen como objetivo fundamental presionar a quienes detentan el poder del Estado para que lo ejerzan conforme a la institucionalidad democrática y las exigencias del bien común. Dicho en otras palabras, los partidos políticos tienen vocación de gobernar y la sociedad civil de ser bien gobernada ”.

Toda democracia genuinamente participativa debe permitir el derecho a disentir y defender reformas y cambios, buscando siempre el consenso nacional indispensable en materia jurídica y constitucional que desarrolle a plenitud la aplicación y el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Sin ese requisito, la participación puede convertirse en una odiosa dictadura de las mayorías, que siempre evoluciona fatalmente hacia la oligarquía totalitaria. Además, cuando la fórmula mayoritaria sea indispensable para superar un impasse, que la Constitución y las leyes contemplen mecanismos y defensas que impidan el triunfalismo y el revanchismo.

La democracia participativa es una obra de todos , políticos, gremios, estudiantes, minorías, y opositores. El verdadero cambio está en la capacidad de buscar un equilibrio nacional de manera que todos estemos conformes y no que un solo lado esté contento.

*Médico.concienciaciudadana09@gmail.com