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13 de Aug de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Escuela de padres y madres

Del Libro “Cómo hablar de sexo con los hijos”. Con este u otros nombres similares se han desarrollado programas para brindar información...

Del Libro “Cómo hablar de sexo con los hijos”. Con este u otros nombres similares se han desarrollado programas para brindar información sistematizada en educación y orientación sobre temas de salud sexual y reproductiva a los padres y madres de familia, brindándoles las bases metodológicas, para que puedan traspasar a sus hijos esa información científica, ejercida vivencialmente, a través de su formación en el hogar para mejorar su calidad de vida, para lograr una actividad sexual satisfactoria y feliz, y para prevenir efectos indeseados en el ejercicio evolutivo de sus funciones sexuales.

Son algunas fórmulas para mejorar el estilo de vida, mantener la estabilidad familiar, promover la maternidad y paternidad responsables, una actitud de respeto e igualdad sexual y la práctica de valores humanos; y asimismo, prevenir embarazos no programados, disfunciones sexuales y enfermedades de transmisión sexual. Para ampliar la cobertura se deben utilizar, aparte de las directas, los medios de comunicación y las áreas gremiales y empresariales. El primer aprendizaje es imitar, hacer lo que se ha visto hacer con éxito a otro, lo que produce bienestar y satisfacción, y se imita tomando modelos, la repetición crea los reflejos condicionados que fijan el patrón de conducta y los hábitos. La educación formal o empírica, por tradición, persiguen el objetivo de formar la personalidad. En sexualidad, es el proceso de aprendizaje reflejo y formal en afectos, sentimientos, sensaciones y acciones que adquiere o experimenta toda persona en su vida.

Influyen en esa sistematización los aspectos genéticos, el ambiente psicosocial, el tipo y las relaciones parentales, las experiencias personales y la formación técnica. Para nuestro propósito hay elementos de información y orientación, de modular reflejos con imitación vivencial, pero, sobre todo, los aspectos de la personalidad dados por etapas y atendiendo las necesidades y objetivos específicos. La meta es lograr la armonía psicosocial y el disfrute placentero y satisfactorio de la sexualidad. Donde exista una adecuada orientación sexual con afectividad, sentimientos, responsabilidad, comunicación para la adecuada unidad de pareja y configuración de una familia con una reproducción responsable.

La familia y sus cualidades determinan las condiciones para cumplir sus objetivos de educadores sexuales. Lo primero por resolver es la ansiedad de parte de todos: educadores, padres y jóvenes. Existe siempre timidez a preguntar o pasar por ignorante. Nuestros jóvenes hijos deben estar bien informados y preparados con una correcta educación sexual e inteligencia emocional, para evitar caer en errores tontos o con excusas baratas. No es posible que digan: “ yo no lo sabía ”, ” eso no me puede pasar ”. Aquí es donde tiene que estar el amor a los hijos convertido en dedicación, calidad de tiempo perseverancia, paciencia, disciplina, tolerancia, comprensión. No se trata solo de celebraciones, regalos, regaños y castigos, quejas y lamentos, se trata de educación preventiva. Los padres siempre hacen educación bien o mal. No existe un marco general de referencia, hay que adaptarlas a cada ambiente y realidad y promover la autoestima de los hijos que es punto prioritario. Darles tiempo de calidad. Aceptarlos como son, con amor, sinceridad y cariño. Reforzar lo positivo que posean de actitudes, conductas, sentimientos, habilidades, destrezas y valores. El aprendizaje es influir en el comportamiento como resultado de una práctica permanente. Apoyarlos, respetarles sus opiniones y formas de ser. Mantener la confidencialidad para merecer su confianza.

*Médico y ex ministro de Estado.grollap@hotmail.com