24 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Panameños tozudos

El nicaragüense Jacinto Suárez, quien es parte del Parlamento Centroamericano (Parlacen), llamó al presidente Ricardo Martinelli tozudo,...

El nicaragüense Jacinto Suárez, quien es parte del Parlamento Centroamericano (Parlacen), llamó al presidente Ricardo Martinelli tozudo, por su firme posición de sacar a Panamá de ese organismo. Y reafirmó la posición de que Panamá no se puede retirar de forma unilateral de ese foro político regional.

Llamar tozudo al presidente, aparte de un irrespeto, es desconocer la voluntad del pueblo panameño, que por mucho tiempo se ha venido manifestando en contra de la participación de Panamá en el Parlacen. Eso es, que todos los panameños somos tozudos o tercos (según el decir de Jacinto Suárez), y ahora tenemos un presidente que comparte la terquedad de su pueblo, y se ha propuesto hacer que se respete esa voluntad de sacar a Panamá del Parlacen.

Los mandatarios anteriores se plegaron a la sinvergüencería de mantenernos en ese organismo, simple y llanamente para escudarse en una inmunidad parlamentaria y mantenerse junto con amigos y copartidarios, sangrando el Erario Público.

Hasta ahora, nadie ha podido convencernos de que los 60 millones de balboas que se han invertido en viáticos y salarios de los parlamentarios, ha representado algún beneficio para el país.

La realidad es que los únicos que se benefician con el Parlacen son los diputados que son embotellados cada cinco años, y los ex mandatarios, que, adicional a la botella, se aprovechan de la inmunidad para no ser llamados a responder por los delitos en que pudieron haber incurrido durante su gestión.

El Parlacen es una vergüenza institucionalizada, por cuanto que se ha convertido en el refugio de políticos que deberían estar enfrentando la justicia en sus respectivos países. De ahí, que es un organismo inoperante y desprestigiado, cuyos parlamentarios nada más sirven para viajar y pasear con la plata del pueblo.

Si de lo que se trata es de que estos países formen un foro regional para buscarle solución a problemas comunes, no es necesario un organismo tan numeroso y mucho menos con políticos que se escudan en la inmunidad para evadir la justicia. No se concibe que los países que componen el Parlacen se gasten millones de dólares manteniendo una partida de bellacos, mientras que los pobres de estos países, sufren toda clase de necesidades.

Los eternos defensores del Parlacen han cuestionado en duros términos al presidente y a los diputados, por la decisión tomada de sacar a Panamá de ese organismo. No obstante, la suerte está echada, por lo que no hay marcha atrás. Y sólo queda esperar que en noviembre del 2010, nuestro país salga formalmente del Parlacen, a despecho de tirios y troyanos que se oponen a esta decisión soberana del pueblo panameño.

*Abogado.dagobertofranco04@gmail.com