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30 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Seguridad nacional vs Darién

En Panamá es importante reafirmar y ejecutar con seriedad una política de seguridad nacional frente a la problemática del Darién, en est...

En Panamá es importante reafirmar y ejecutar con seriedad una política de seguridad nacional frente a la problemática del Darién, en estricto respeto al derecho internacional, a la igualdad jurídica y a nuestra soberanía; consolidando una postura firme de no permitir la injerencia en nuestros asuntos internos por parte de otros estados.

Debemos entender que la apertura del tapón del Darién amenaza la seguridad nacional, constituyéndose en un problema complejo que requiere de respuestas multisectoriales.

La defensa nacional es el conjunto de medidas, previsiones y acciones que el Estado genera, adopta y ejecuta en forma integral y permanente, desarrollándose interna y externamente.

El Darién con su 290 kms. de frontera, cubiertos prácticamente de selva virgen y de una estructura social multiétnica desplazada en un espacio binacional, debe ser producto de un estudio muy profundo y no a la ligera.

Lo primero que debemos tener presente es que la nación panameña tiene que enfrentar una serie de responsabilidades estratégicas nuevas que no podemos seguir eludiendo como Estado soberano e independiente, particularmente después de la reinserción del Canal a nuestra jurisdicción. La seguridad del tránsito por el Canal, la defensa de nuestra soberanía (especialmente en las fronteras), la lucha contra el terrorismo con causas fuera de nuestras fronteras, el narcotráfico, así como otros aspectos del crimen organizado, son algunas de las amenazas que enfrentamos hoy con nuestros recursos, capacidades y experiencias, según nuestros intereses nacionales.

Desde el nacimiento de nuestra República en 1903, cuando EE.UU. decide segregarnos de la Gran Colombia, Panamá creó una dinámica propia y sus propios mecanismos de subsistencia, incluyendo una economía informal aplicada única y exclusivamente al área. Donde el trueque, el contrabando, entre otras actividades, toman forma como una expresión normal y ni siquiera se considera ilícito, porque existe desde antes que fuéramos panameños. Aquí se dispone y organiza como una inmensa reserva, con identidad propia, que inicia desde el Darién panameño, pasa por el Darién colombiano y se interna hasta el Urabá al Norte y Buena Ventura al Sur, más todo su contorno. Esta gran reserva tiene la especificidad de que en ella vive una población multiétnica y pluricultural, que ha sabido coexistir dentro de sus propias normas y leyes, las cuales le han permitido la sobrevivencia.

A estos factores sociales e históricos debemos agregarles factores físicos, geográficos y ecológicos, que han creado una relación hombre-ambiente con forma estructural propia. Debemos recordar que una amplia zona de lado y lado ha sido declarada por los organismos internacionales como uno de los pulmones de la Humanidad , por su importancia estratégica para la vida amazónica; lo que indica que cualquier iniciativa seria, obligatoriamente, debe comenzar por entender esto. Conocedores del tema sostenían que Darién es una válvula de descompresión natural que posee Colombia, quien siempre consideró a Panamá como un espacio natural geopolítico e incluso su clase conservadora más rancia aún nos consideran una provincia rebelde.

Darién es por excelencia el receptáculo de la migración sur de desplazados, quienes prefieren ingresar a Panamá por esta vía, en vez de los controlados puertos y aeropuertos. Sabiendo y entendiendo que por allí están los mecanismos necesarios para lograr su trasiego migratorio, evadiendo todos los obstáculos jurídicos.

Sin lugar a dudas, el problema, lo específico del hoy por hoy, para esta frontera es la crisis que vive Colombia. La guerra que actualmente azota a ese país nos involucra directamente, y más por las vulnerabilidades que hemos venido planteando.

Definitivamente son los grupos irregulares que operan en el área el tema principal. Darién es punto de convergencia de frentes de las FARC y otros grupos de ideología de izquierda, también de varios grupos paramilitares de derecha, de grupos de bandoleros, secuestradores, contrabandistas, plantadores de sicotrópicos, de laboratorios clandestinos de estupefacientes, etcétera.

El problema es complejo y debe tomarse con mucho cuidado, para no chocar con todo un sistema económico que gira a su alrededor. En donde debemos tener la capacidad de entender que, en el momento en que nos involucremos, nos vamos a encontrar con que el productor agrario, o recolector, del área le vende a los guerrilleros, paramilitares, contrabandistas y a todos los que transitan el área.

Existe, pues, una forma de vida entre sus pobladores, en la cual es posible encontrar a un ciudadano colombiano con más de 40 años de residir en Panamá o viceversa. Quizás el problema más difícil de enfrentar es lograr cambiar un patrón de vida establecido durante más de 100 años, que se ha hecho al margen de los controles normales de nuestros Estados.

Darién es también el paso obligado del tráfico de armas, narcóticos, seres humanos, etc. Y todo lo que significa la organización de cada operación en sí, creando un tipo de conducta; una verdadera cultura de la clandestinidad. Por Darién obligatoriamente retornan todas las armas que en algún momento estuvieron en manos de grupos irregulares que operaban en Centro América, al convertirse estos en partidos políticos sus armas fueros adquiridas por los grupos del Sur, lo que obliga su tránsito a través de nuestro territorio.

Dada la situación de Colombia, los antecedentes históricos anteriormente citados, las consideraciones geopolíticas, ecológicas y sociales, la frontera de Panamá con Colombia constituye para la seguridad nacional un factor de riesgo interno y externo, que por su causa binacional exige una atención del Estado, que debe ser el resultado de un análisis multidisciplinario que excluya los balances superficiales.

Cualquier acción que allí se tome, si busca concretar una situación de estabilidad, confianza y seguridad en el país, debe partir de la divisa de que en Darién más que pensar en destaponarlo o hacer la carretera, se deben detener los ataques contra nuestras comunidades, proteger al país y no involucrarlo en un conflicto que nos es ajeno; combinar un manejo adecuado de relaciones con los componentes que hacen presencia en el escenario, considerando el papel de cada uno, pero, sobre todo, asegurando la presencia efectiva del Estado panameño, mediante el control riguroso de los movimientos y relaciones con la población.

Es necesario recordar que desde 1903 la visión geopolítica de Colombia, o la incursión de otras fuerzas en Panamá, fue impedida por la presencia norteamericana, que actuó, desde la ex Zona del Canal y su Comando Sur, como un factor disuasivo. La nueva situación que se registra, a partir de la salida de las tropas estadounidenses del territorio nacional, obliga a Panamá a dejar categóricamente establecido que es capaz de manejar adecuadamente la seguridad de sus fronteras y del Canal, dando una señal clara a la comunidad internacional de que podemos manejarnos en el tema de la seguridad nacional con la eficiencia que requiere un Estado libre y soberano.

*Ex presidente del Parlacen.jeps1965@yahoo.com