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06 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

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Prioridad a las energías limpias

Después de siete meses de “cambio”, el problema medular de la política energética nacional continúa igual: Mientras las tarifas eléctric...

Después de siete meses de “cambio”, el problema medular de la política energética nacional continúa igual: Mientras las tarifas eléctricas sean el doble de lo justo, esto hará posible la repartición de altas gratificaciones a todos los funcionarios dispuestos a “defender” dichas tarifas. Un inversionista preocupado incluso descubrió que un alto funcionario del gobierno anterior estaba en la planilla de una de las empresas electrotérmicas que resultan protegidas y que rehúsan ser desplazadas por empresas de energía eléctrica limpia más barata.

Un gobierno que se preciara de ser responsable y respetable sencillamente nacionalizaría las empresas generadoras que se rehusaran a vender su producción a un precio justo y reduciría las tarifas. En cambio, algunos funcionarios promueven plantas termoeléctricas que consumen carbón y que son las más perjudiciales al medio ambiente; sólo porque el carbón es más barato que el petróleo y produce mayores ganancias.

Lamentablemente, es un error generalizado pensar que “sólo se trata de proteger al medio ambiente”, porque lo más importante, además de evitar desastres climáticos como la desaparición de las islas en Kuna Yala, es proteger nuestra salud y la de nuestros descendientes. Se calcula que, cada año, los casos de asma y cáncer atribuibles a las energías contaminantes causan la muerte a unos 5,000 estadounidenses; y el número de víctimas en China asciende a cientos de miles.

Incluyendo muchos ingenieros, la mayoría de la gente piensa que las hidroeléctricas son la solución final al problema; pero, entre otras desventajas, las plantas sumergidas en agua dejan de absorber CO2 a su alrededor y, además, su descomposición produce gas metano, que constituye más del 5% de la contaminación atmosférica. Sin embargo, como las ganancias de las hidroeléctricas locales son colosales, algunos esbirros gubernamentales incluso han osado amenazar de muerte a ancianos, mujeres y niños indígenas que protestaban contra los proyectos hidroeléctricos que inundarían sus tierras.

El pasado 27 de enero de 2010, el presidente Barack Obama pidió al Congreso estadounidense “una exhaustiva ley para la energía y el medio ambiente que finalmente permita que la energía limpia sea la energía más rentable”; y con anterioridad, sólo durante 2009, el aumento en generación eólica estadounidense, cuyo costo ya es ligeramente menor al de la energía térmica, fue de 10 millones de kilovatios.

Como contraste, el “Plan Estratégico de Gobierno” de Panamá, que aparece en la Gaceta Oficial Digital del 12 de enero de 2010, promueve las ridículas generaciones de 1 kilovatio utilizando energía Solar (la verdadera solución final, pero cuyo costo todavía es relativamente alto) y otro kilovatio utilizando materias biológicas combustibles. Dicho plan ni siquiera menciona la generación eólica, cuyos proyectos debieran tener prioridad sobre todos los demás.

Posiblemente algunos “expertos” gubernamentales aseguren saber lo que están haciendo pero, mientras sigamos pagando el doble del precio justo por la electricidad, mientras ésta escasee en tiempos de sequía, y mientras las empresas generadoras sigan dañando el medio ambiente, sólo resta añadir que: “Por sus frutos los conoceréis….”

*Ex Planificador de Sistemas en la Cía. Panameña de Fuerza y Luz. carlos.e.rangel.martin@gmail.com