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25 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El caso Gateno

En el año 2006, la República de Panamá sufrió la tragedia más grande de su historia en el campo de la salud pública, cuando se descubrió...

En el año 2006, la República de Panamá sufrió la tragedia más grande de su historia en el campo de la salud pública, cuando se descubrió que centenares de personas fueron envenenadas al consumir medicinas contaminadas con el dietilenglicol.

Los datos indican que en agosto del 2006 se observó por primera vez en pacientes hospitalizados en los hospitales de la Caja de Seguro Social, una enfermedad atípica que producía un síndrome renal severo, acompañadas de graves manifestaciones neurológicas. Las autoridades de la Caja de Seguro Social emitieron un memorando el 27 de septiembre alertando a los médicos que reportaran a cualquier paciente con estos síntomas.

No fue hasta el 2 de octubre en que las autoridades médicas representadas por el ministro de Salud, Camilo Alleyne, anunciaran al país la muerte de seis personas que estaban afectadas por el Síndrome de Inmunodeficiencia Renal Agudo, conocido inicialmente con las siglas de SIRA.

El cuadro clínico de los pacientes se iniciaba con fiebre y náuseas, posteriormente sufre de diarrea y de problemas urinarios, incluyendo la incapacidad de orinar, y finalmente, el síndrome entra en una fase neurológica en donde sufre una parálisis de las extremidades inferiores y superiores.

El 11 de octubre del 2006, el ministro Camilo Alleyne reportó el hallazgo de dietilenglicol en un expectorante líquido sin azúcar producido por la Caja de Seguro Social. Esto dio inicio a una serie de investigaciones, que aún continúan, sobre el envenenamiento más grave que se haya registrado en el mundo por dietilenglicol.

A lo largo de la investigación penal, los familiares de los pacientes fallecidos y los pacientes vivos que sufren el envenenamiento, han desarrollado una larga jornada pidiendo justicia, indemnización y un trato digno para los afectados por esta tragedia. Ha sido una larga lucha que aún no termina.

Me quiero referir en esta ocasión a un tema muy particular de esta extensa investigación judicial que involucra al empresario Teófilo Gateno, dueño de Financiera Davivienda, S.A. (Finacredit) y quien aparece en el expediente que se sigue por este caso.

Teófilo Gateno rindió indagatoria sobre este caso en el 2008 y en aquella ocasión la fiscalía no encontró razón alguna para aplicarle ninguna medida cautelar. Dos años más tarde, mediante resolución razonada de fecha 26 de marzo de 2010, el fiscal superior de Panamá, ordenó la detención preventiva de Teófilo Gateno Hafeitz, dentro del sumario seguido en su contra por supuesta infracción de las disposiciones contenidas en el capítulo V del título VII del libro II del Código Penal de 1982.

El fiscal no introduce nuevos elementos para tomar esta decisión, por el contrario se basa en suposiciones que no están sustentadas en el expediente. Veamos algunos ejemplos.

La empresa Medicom, responsable de la compra del dietilenglicol, tenía como financista a varias empresas panameñas dedicadas a estas operaciones y entre ellas estaba Finacredit.

El préstamo que Finacredit, otorgó a Medicom relacionado por la compra de glicerina era para pagar los impuestos de importación y gastos de manejos previos a la entrega, operación esta que ascendió a la suma de 5,510 dólares. Medicom ya tenía la glicerina en Panamá cuando Finacredit entró a financiar los pagos para la aduana.

La compra de esta glicerina, que después resultó ser dietilenglicol, fue producto de una operación de financiamiento y otra entidad financiera por un monto aproximado de 16 mil dólares, según consta en el expediente.

Todas las operaciones de financiamiento entre Finacredit y Medicom, están totalmente documentadas y certificadas por contadores públicos autorizados de reconocido prestigio. Además, Medicom contaba con otras empresas financieras que financiaban sus operaciones.

La relación entre la empresa de Teófilo Gateno (Finacredit) y Medicom era estrictamente financiera y se basaba en las reglas establecidas par lo que se conoce en nuestro país como factoring o pre-factoring. Es decir, la compra de facturas por ventas al gobierno u órdenes de compra. Una operación que se realiza comúnmente en nuestro país.

No se entiende las reales motivaciones de la fiscalía para ordenar esta detención. Los familiares de los fallecidos y los afectados por este envenenamiento requieren justicia. Este caso no requiere un chivo expiatorio o un linchamiento. Requiere que los culpables reales sean castigados.

En el expediente queda claro que Medicom tenía varias fuentes de financiamiento y por consiguiente, alegar que Medicom dependía económicamente de Finacredit es falso. El 80% del financiamiento de Medicom provenía de otras financieras y los procedimientos que aplicaba Finacredit con Medicom eran las normas que usualmente se usan en estas transacciones. No tiene ninguna validez el argumento que Medicom era una empresa fachada de Teófilo Gateno.

Esperamos que en los próximos días la Fiscalía Superior Especial de Panamá, reconsidere su decisión y proceda lo que en derecho amerita, que es darle la libertad a Teófilo Gateno y garantizarle sus derechos.

*El autor es ingeniero y analista político. blandonc@cwpanama.net