26 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Necesidad de una educación integral

Luego de la hecatombe que significó el fin de la Segunda Guerra Mundial para Japón tras el aniquilamiento de su población, industrias y ...

Luego de la hecatombe que significó el fin de la Segunda Guerra Mundial para Japón tras el aniquilamiento de su población, industrias y producción, se hubiese pensado que este pueblo se sumergiría en el caos socioeconómico al menos por unos cien años, pero ello no fue así; hoy en día las empresas japonesas están a la vanguardia de los adelantos tecnológicos más importantes de nuestra era, y ello posiblemente sea así debido al carácter inventivo y laborioso de su pueblo, el cual es el mejor recurso que posee este país.

Este ejemplo debemos asimilarlo ya que el mayor recurso de un país es su población, y por ello debemos formar buenos ciudadanos en primer lugar, que posteriormente con la educación alcanzada, logren construir un mejor país. No se trata ahora de inventar bachilleratos o carreras estrambóticas, sino plegarnos a nuestras necesidades y el campo de inventiva y competitividad del mundo contemporáneo. También debemos tomar conciencia de lo que es nuestra historia y nuestro pueblo que por nuestra geografía y nuestra población no somos tan extensos como otras naciones hermanas y por esa misma razón tan sui géneris debemos esforzarnos todos en remar hacia una misma dirección, por eso somos panameños.

De tal manera es importante que la transformación educativa se implemente y a su vez haga hincapié a la par de conocimientos científicos y tecnológicos en la construcción de ciudadanos, ya que la educación es la herramienta para crear una persona que a la par de justo sea virtuoso es decir sepa hacer algo bien y excelente como lo explicaban los filósofos griegos y ello debemos retomarlo.

No puede aceptarse a un individuo que no posea una pizca de humanidad, de una cultura de paz y progreso y que entienda que así como es su deber mejorar la calidad de vida propia es también su deber para con su familia y su patria al convertirse en una persona proba. Insistiré de que nada sirve formar a un gran profesional si su labor no va de la mano de una idea sobre el bien común y solo vele por los intereses particulares de partidos políticos o de agrupaciones de otra índole. Hay que oponernos a lo que es malo y debemos empezar dotando a nuestros jóvenes de todas las herramientas posibles para que logren un propósito positivo.

No podemos volver atrás, nuestro deber es mirar hacia el futuro pero a través del prisma de una educación integral y no utilitarista ni mercantilista, sino que sea adecuada y balanceada en ciencia, técnica y ética para que sirva acertadamente a dos propósitos uno: el crecimiento de nuestra nación como agente económico y dos: el crecimiento de la sociedad como un ente con conciencia y civismo, de esa forma estaremos logrando que una nación pequeña como la nuestra en extensión geográfica sea grandiosa en la calidad de profesionales y en la calidad de personas de bien, el Japón es nuestro ejemplo histórico y ello debe darnos esperanzas para lograr un mejor Panamá.

*Docente en Filosofía e Historia.cocranc@hotmail.com

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