19 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Suerte a los judokas y a la dirigencia

Después de casi 46 años, Panamá se permite la organización de unos juegos regionales en la región más pobre del continente —Centroaméric...

Después de casi 46 años, Panamá se permite la organización de unos juegos regionales en la región más pobre del continente —Centroamérica— 43 millones de personas, la organización y desarrollo de eventos como los XI Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe. Los VII Juegos Bolivarianos y el Panamericano de Judo, fueron escenario que parecieron dibujaban al país como una sede mundial del deporte latinoamericano especialmente.

Hubo de pasar más de casi cincuenta, para que Panamá pudiese demostrar la capacidad de organización deportiva, aprovechando su holgada situación económica comparada con los otros países de la región centroamericana.

Los resultados obtenidos en los tres eventos arriba mencionados, arrojaron para el atleta nacional en los dos primeros eventos importantes logros en diferentes disciplinas en que los atletas panameños se enfrentaron a los más potentes países como México, Venezuela, Puerto Rico, Guatemala y Colombia.

En el judo no ocurrió así, no obstante de que el presidente de la federación era para entonces “el hombre fuerte de Panamá” , los resultados en la organización y prestación fueron catastrófico y lo que es peor no quedó ninguna evidencia favorable para los judokas la realización de un evento de tamaña magnitud. El judo, después de ese torneo continental, quedo inclusive sin gimnasio donde poder practicar y las colchonetas quedaron en manos de particulares. Esta vez nos perfilamos al desafío de un paradigma ya conocido, un equipo de judo que representara a Panamá, debilitado, improvisado, sin ninguna esperanza de triunfo. Compuesto por atletas de una de las dos Federaciones existentes, mientras que otros judokas pertenecientes a la otra facción no han sido convocados por obvias razones de conflictos políticos deportivos. Nosotros apoyamos al judoka, al atleta nacional cualquiera que sea su presentación, alburamos los mejores deseos que triunfen y en buena lid, que obtengan triunfos que les permiten lucir en el pecho una medalla ganada en el combate y no por solo el hecho de que no hubo más competidores o triunfo Bay. Igualmente le formulamos suerte y razonamientos a la dirigencia de las dos federaciones la Olímpica y la nacional, que los resultados que se obtengan de este encuentro de los judokas de Centroamérica, aprovechándose que falta el más fuerte de la región —Guatemala— permita ir razonando, sobre hacia donde queremos finalmente llevar al judo panameño, más allá o fuera del abismo que pareciera ambos tratan de arrojarlo. A los atletas que han sido llevado a este torneo y a los que se quedaron por la fidelidad hacia uno u otro bando, SUERTE.

*El autor es profesor y dirigente retirado del judo nacional.opinion@laestrella.com.pa

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