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23 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Se busca un príncipe azul

Las mujeres, desde jovencitas, empiezan a soñar con el famoso príncipe azul, que sobre un corcel blanco habrá de llegar a sus vidas y tr...

Las mujeres, desde jovencitas, empiezan a soñar con el famoso príncipe azul, que sobre un corcel blanco habrá de llegar a sus vidas y transportarlas al castillo de sus sueños. Lejos de eso, eventualmente se conforman con el no tan príncipe que en su Yaris la lleva al apartamento de San Miguelito. Pareciera que en política hoy los partidos atraviesan crisis que no logran superar, finalmente esperando al príncipe azul de la política, que lidere todo el movimiento y goce del querer y aceptación de todos los sectores, quien habrá de llevarlos al poder.

Pero el Príncipe Azul de la política no aparece, es más, casi debemos concluir que no existe. Los líderes que surgieron en las diversas coyunturas pasadas, los Arnulfo Arias de Acción Comunal, los Omar Torrijos de octubre del 68, los Nino Chiari del 60, son las excepciones. Las crisis de los ochenta, noventa, y de lo que va del siglo 21 no han producido un líder que aglutine y reciba el reconocimiento, al menos aún no, de esas figuras históricas. Tenemos líderes pasajeros, de momentos, oportunistas de situaciones que se les han presentado.

Hoy, el PRD busca un líder. En medio de luchas, traiciones y recriminaciones, la gran masa perredista espera que surja una figura conciliadora y unificadora, pero en cambio todos parecen continuar en la lucha de desacreditar al amigo, mostrar viejas heridas y crear nuevas. Se hace más evidente la falta que nos hacen los Gerardo González, Rigoberto Paredes, Rómulo Escobar. Los miembros del actual CEN transitorio, junto a figuras respetadas en el partido, son los llamados a una verdadera convocatoria a la unidad, a despojarse todos de intereses personales y, al menos por ahora, trabajar en la reorganización del partido. Hay que parar las reuniones proselitistas de aspirantes a cargos de elección y culminar el trabajo de revisión de estatutos, preparación del Congreso para la aprobación de los cambios y convocar posteriormente a una segunda convención en un plazo no muy largo, para cambiar los directivos o ratificar a los mismos, según quieran los convencionales. Es entonces cuando el partido, reestructurado, podrá iniciar una oposición coherente y digna para aspirar nuevamente al poder en el 2014.

Las grandes preguntas son: ¿Tenemos los dirigentes capaces de deponer sus intereses y trabajar por el partido? ¿Es el PRD de hoy el partido con la mística, romanticismo y entrega del PRD de ayer? ¿Habremos caído en un partido electorero y falto de mística? Solo el tiempo lo mostrará, el partido tiene suficiente garra, historia y experiencia para mostrar que aún corre por las venas de sus miembros el torrijismo, el nacionalismo, el pluralismo, el policlasismo que lo hizo otrora invencible. Hoy, curiosamente, pasa por su prueba de fuego, superó una invasión, superó toda clase de persecuciones, ahora simplemente tiene que superar las ambiciones de algunos de sus miembros.

No llegará un Príncipe Azul en un corcel blanco a rescatarlo, solo lo salvará el corazón, coraje y fuerza de los verdaderos torrijistas, el idealismo y romanticismo de muchos, la verticalidad, honradez y desprendimiento de otros.

*Ingeniero y analista político.marognoni@cwpanama.net