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25 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Unidos frente a un enemigo común (I)

La droga es uno de los mayores enemigos a los que se enfrenta el mundo. No importa el punto exacto del mapa que se tenga en cuenta, sus ...

La droga es uno de los mayores enemigos a los que se enfrenta el mundo. No importa el punto exacto del mapa que se tenga en cuenta, sus efectos están siempre presentes de una u otra manera. Hoy suponen un problema que afecta a millones de personas. Sin embargo, pese a la puesta en práctica de diversos planes y estrategias, por parte de la comunidad internacional, para tratar de paliar su devastadora pegada sobre la población, todavía no se ha conseguido poner remedio y en muchos aspectos la situación ha empeorado.

Así, programas de miles de millones de dólares como la Estrategia Andina o el Plan Colombia no han obtenido los resultados esperados. La excesiva focalización de estos en la lucha contra el tráfico ilegal desvió la mirada de las graves repercusiones que la droga produce en las condiciones de seguridad y en el desarrollo de las comunidades o regiones en las que está inmersa.

El caso de México, es un ejemplo claro de cómo el narcotráfico puede conseguir que el contexto económico, político y social de un país se suma en un auténtico caos. En los últimos tres años han muerto más de 22,000 personas en la batalla contra los carteles. Un dato estremecedor, aportado por el Gabinete de Seguridad Nacional del gobierno mexicano, que confirma la dirección errónea en la que apuntaban las políticas anteriores, represivas con la producción y el consumo de estupefacientes.

Pero, sobre todo, el defecto principal en el que han caído las diferentes iniciativas que se han seguido hasta ahora está en el ataque desproporcionado al que han sido sometidos los eslabones más débiles de la cadena. Los cultivadores latinoamericanos o asiáticos de los países productores o los drogadictos de las sociedades consumidores han funcionado, muchas veces, como chivos expiatorios mientras los verdaderos culpables permanecen ocultos en la sombra.

Sigue mañana..

*Periodista.ccs@solidarios.org.es