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04 de Feb de 2023

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La basura no debe ser problema

M i intención es resaltar la importancia de la participación social y para ello presentaré los instrumentos para la incursión del públic...

M i intención es resaltar la importancia de la participación social y para ello presentaré los instrumentos para la incursión del público en el debate. Cualquier método es válido y prescindible al mismo tiempo, pero nunca descartaré la participación social.

Acordemos que los temas que emergen en la opinión pública encontrarían un cauce de solución eficiente, si se recurriera a la movilización organizada de la población. Temas como la basura, la devastación ambiental, etc., cursarían por un trillo menos accidentado si se aceptara la participación de las gentes en el análisis y formulación de soluciones.

Aclararemos dos conceptos útiles instrumentalmente para el análisis: la unidad de tecnología y organización social; y la unidad de lo simple y lo complejo. Las gentes preguntan: ¿Para qué sirve la filosofía? Por ello resalto la importancia del pensamiento conceptualizador, que obtiene las características generales de los hechos abstrayéndolos de su presentación circunstancial. Así entenderemos la dirección de las cosas.

En publicación anterior en este diario, me referí a la dualidad contradictoria, entre Tecnología y Organización Social; en donde ambas formas de la adaptación social, ante los cambios ambientales deben combinarse para dar respuesta adecuada a las necesidades humanas, de acuerdo a las posibilidades vigentes y el aseguramiento de la seguridad de la comunidad primero, por sobre el interés individual.

¿Cómo entendemos esto en la práctica? Bueno, que si tenemos una enfermedad, para la cual no existen vacunas ni curas, deberemos aplicar medidas de control social, como la cuarentena y restricciones en las relaciones interpersonales, para impedir la difusión de esa enfermedad; caso contrario, si tenemos tecnología adecuada, pero no resolvemos los problemas, entonces aplicaremos medidas de reorganización social para potenciar la tecnología que poseemos. Este es el caso de la mora quirúrgica, donde tenemos recursos humanos calificados y capacidad tecnológica conveniente, pero la deuda se agranda por el caos organizacional. Una organización adecuada aplicaría las rigurosidades convenientes para que la población satisfaga las necesidades por las cuales está pagando. La anterior reflexión es una importación proveniente del pensamiento ecológico. Este abordaje ecológico nos enseña la correlación entre las unidades de carácter grande o complejo, y la interdependencia con las formas pequeñas y simples, como mecanismos de resistencia viable frente al cambio ambiental. El dicho sencillo aclara: ‘si tienes un problema grande divídelo en varios pequeños’.

Ejemplifiquemos con la basura: Todos insisten en el problema de transporte y lo magnifican hasta el nivel de crisis. Visto así, de la solución podría emerger un buen negocio conviviendo con una mala distribución del bienestar social.

La recolección la realizan camiones; los más conocidos son los compactadores, son más caros y ruidosos; también existen camiones canasta, en donde se echa la basura por el borde sin compactarla.

Se insiste que la solución pasa por comprar compactadores, porque acomodan más basura, y su recorrido sería eficiente. Pero... ¿es esto una ganancia absoluta?

Lo moderno es no tener basura, tener una ciudad sana. Lo moderno es el resultado no el método de recolección. En ciudades sudamericanas, por la noche pasan carromatos tirados por caballos, o automotores simples, donde los pepenadores van clasificando basura.

Entre nosotros esta recolección daría solvencia técnica a los corregimientos para el acarreo sectorial en pequeño. Permitiría clasificar y sentar las bases para convertir el problema en un negocio. Unidades pequeñas podrían proporcionar el insumo a empresas más grandes de reciclaje.

¿Es tan difícil la clasificación hogareña? Cierto es que la población no tiene cultura clasificatoria, pero un pequeño cambio tecnológico y una dosis mayor de organización social podrían hacer cultura. Me refiero a que los hogares utilizan bolsas plásticas de compras para botar la basura. ¿Y qué tal si los comercios mandan a fabricar sus bolsas con los colores del reciclado, rojo, verde, amarillo etc.

Existe una movilización mundial para reducir los plásticos. Sin embargo, toda decisión sanitaria se centra en la asignación de prioridades, y esta es acelerar el cambio de actitudes ciudadanas, mediante la facilitación de la clasificación hogareña. Las escuelas capacitarían a los escolares motivando la correcta clasificación hogareña. Es posible, pero arruinaría el negocio de los compactadores. Lo simple siempre se nos oculta para vender las soluciones complejas.

*MÉDICO.