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28 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¿Quién quebró a la CSS?

A rnulfo Arias, en 1941, creó la Caja de Seguro Social (CSS) y se consideró un triunfo. Yo opino lo contrario, pues, según nuestra Const...

A rnulfo Arias, en 1941, creó la Caja de Seguro Social (CSS) y se consideró un triunfo. Yo opino lo contrario, pues, según nuestra Constitución (artículo 109 y 110), la salud pública es responsabilidad del Estado, pero la Caja de Seguro Social indirectamente nos la cobra. El hospital ‘de caridad’, Santo Tomás, funcionaba de maravilla antes de que la politiquería también lo dañara. Además, se creó una nueva burocracia ‘para ayudar a los amigos’.

Aclaro: favorezco el Seguro Social solo en cuanto al programa de Vejez, Invalidez y Muerte. La CSS, no obstante es, hoy, un hecho irreversible.

Omar Torrijos, en 1973, saltándose el buen juicio y la autonomía de una institución de los asegurados, adicionó un promedio de 3.5 beneficiarios por cada cotizante, sus familiares, algo insostenible dentro de las más elementales prácticas financieras... y allí empezó la debacle. Esta medida tuvo dos intenciones: lograr apoyo de las mayorías con menos educación y descargarle, aún más, a su gobierno inepto el alto costo de la salud pública, lo que le permitiría disponer de esos fondos, que los militares utilizaban para ‘otros propósitos’.

Fue más allá el nefasto dictador, pues, a sabiendas de que la Ley obliga a la Caja a mantener sus reservas en el Banco Nacional de Panamá (Banconal), hizo que dicha institución bancaria se los rebajaron a tan solo 1.5% sobre los más de 700 millones de dólares de reservas que tenía la institución. Ello otorgó al Banconal enormes ganancias que también quedaban a su disposición. Si el interés hubiese sido fijado en tan solo el 3%, los ingresos anuales de la Caja habrían sido de unos 10 millones más, o sea, unos 300 millones en los 30 años transcurridos. En esos tiempos los intereses rondaban por las dos cifras, ¡pero los dirigentes obreros callaron!

Como si todo esto no fuera suficiente, recortó la edad de jubilación a los asegurados, para que se pensionaran a más corta edad, incrementando las responsabilidades pecuniarias de la Caja.

En otras palabras, Torrijos se hizo líder regalándonos con una mano lo que aún continúa quitándonos con la otra. ¡Vaya liderazgo! Fue aún más lejos Omar y nos dejó una legislación que hace casi imposible despedir a los empleados ineptos, la cual no ha permitido a los sucesivos administradores desempeñarse eficientemente, pero que él, por ser dictador no la respetaba. ¡Y aún no terminamos! Suspendió los préstamos hipotecarios para viviendas para la clase media y media baja y que les producían mucho mejores intereses, para así tener más fondos a disposición del Banconal.

¡Que viva el socialismo!; nadie se esfuerce mucho; vivamos todos felices a costa del Estado, aunque el Estado tenga que cobrárselo a nuestros descendientes, porque toda fiesta alguien tiene que pagarla! De hecho, ya hemos empezado a pagar la fiesta que hace 30 años brindó Omar, y ha habido que aumentar las cuotas obrero—patronales en dos ocasiones y muy pronto vendrán la tercera y la cuarta, si es que no queremos liquidar la institución... ¡y los obreros callaron!

Juan Jované: Administró por corto período y no hizo otra cosa que nombrar más empleados en tiempos en que ya la Caja demostraba alta burocracia y deficiencias económicas: ‘caballos de Troya’; fueron varios miles de nuevos empleos en tan solo un año. ¡Bárbaro! ¡Pero nuevamente... los líderes obreros callaron!

Los gobiernos democráticos postdictadura se han atrevido a corregir pocos de estos entuertos, manteniendo, en mucho, el estatus quo, incluyendo los bajos intereses bancarios.

Posibles soluciones: Aprobar una ley que obligue al Banco Nacional a otorgar a la Caja de Seguro Social el mismo nivel de intereses que le ofrece a sus otros clientes preferenciales. Pero la solución aún mejor la ha propuesto el presidente Ricardo Martinelli, que es destinar tales fondos a inversiones locales avaladas por el propio Estado, que le puedan rendir hasta un 7%, como es el caso de los corredores Norte y Sur, con lo cual la CSS recibiría aproximadamente 30 millones de dólares adicionales anualmente.

Saca, entonces, tus propias conclusiones.

*EMPRESARIO.