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30 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Desarrollo y demanda social

He expresado antes que las administraciones gubernamentales deben promover y desarrollar políticas de protección al medio ambiente, así ...

He expresado antes que las administraciones gubernamentales deben promover y desarrollar políticas de protección al medio ambiente, así como ejecutar planes de urbanismo que garanticen un desarrollo económico y social armónico, que provea calidad de vida a la población.

Sin embargo, continuamente vemos en medios noticiosos informaciones sobre situaciones críticas que enfrentan las comunidades rurales o urbanas, tales como: inundaciones, contaminación, deforestación, desabastecimiento de agua e incluso el incremento de los índices de contagio de enfermedades como la gripe, a niveles de epidemia.

Esta problemática, con mucha certeza, es resultado del constante y creciente flujo migratorio, la concentración poblacional en los principales centros urbanos o el desarrollo de proyectos de inversión (hidroeléctricas, minerías, etcétera), ejecutados sin la debida supervisión y control, sobre el impacto ambiental; producto de la acelerada dinámica evolutiva por la que atraviesa la sociedad panameña.

Se prevé implementar medidas de ahorro energético, mediante la racionalización de luz en las oficinas públicas (uso de aires acondicionados), en momentos donde las autoridades sanitarias anuncian brotes epidémicos gripales.

Otro aspecto, a considerar, en esta espiral, es la ausencia de regulaciones adecuadas que controlen la importación de combustible y vehículos con especificaciones que garanticen el control de gases tóxicos (dióxido de carbono, plomo, mercurio, etcétera), que contaminan el ambiente y deterioran nuestra salud.

El escenario planteado debe llevarnos a la reflexión (a gobernantes y gobernados), para que el auge de hoy no se convierta en el trauma y miseria, mañana.

Se requiere tomar conciencia, a fin de lograr que las autoridades apliquen medidas apropiadas, de manera oportuna, que aseguren el uso racional de los recursos existentes, para hacer frente a las crecientes demandas sociales sin deteriorar el ambiente.

Aunado a las acciones que implementen las autoridades se requiere que practiquemos buenos hábitos de higiene, dejemos de contaminar ríos, ciudades y sus alrededores, con basura o cualquier tipo de desperdicios. Contribuyamos a proteger el entorno donde coexistimos.

Dentro de este contexto, la urbe capitalina, principal centro financiero y de negocios del país, sufre una vertiginosa progresión urbanística visualizada con facilidad en diversas áreas de la metrópolis.

La construcción de nuevas barriadas en la periferia; así como la explosión inmobiliaria de edificios de lujo, que se ciernen a lo largo de la Cinta Costera, San Francisco, Paitilla, entre otras, son una ostentación del capital invertido en construcciones para una demanda exclusivísima.

Esta proliferación de edificaciones, producto del incremento demográfico y la inversión extranjera, requiere de una adecuada planificación urbanística. Así como que se prevean medidas para hacer frente a la creciente necesidad de electricidad, alcantarillado, calles, estacionamientos, alumbrado, modernos vertederos, servicios públicos, áreas verdes, recreación y esparcimiento, a fin de evitar que puedan agravarse los problemas existentes.

Es conocida la existencia de un plan de desarrollo urbano para el área metropolitana. En consecuencia, me pregunto si el plan está en ejecución y si las instituciones pertinentes (los ministerios de Vivienda y Obras Públicas, el IDAAN y los municipios, entre otras) dan seguimiento a su cumplimiento.

*ECONOMISTA Y EDUCADORA.