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02 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El desastre de los Censos y la CGR

Si el periodo de la señora contralora general no fuera de cinco años, tendría que afirmar que ella es el inicio de la debacle institucio...

Si el periodo de la señora contralora general no fuera de cinco años, tendría que afirmar que ella es el inicio de la debacle institucional en la Contraloría General de la República (CGR), en teoría, una institución que debe presumir su independencia política y capacidad del recurso humano para fiscalizar los recursos del Estado.

Después de laborar cinco años en la Dirección de Comunicación de la CGR, me queda compartir la experiencia y revelar cómo se hacía la gestión de los últimos tres contralores de la CGR al servicio de la politiquería presidencial, el amiguismo, la corrupción y los intereses personales.

Por ejemplo, un contralor que le ordenó a una auditora que omitiera el nombre de un director de la Policía Nacional en un informe de auditoría, que reflejó una lesión patrimonial en esa institución por varios cientos de miles de dólares.

Este caso es curioso, primero porque el contralor en cuestión no era o no es político y el director de la Policía que se involucraba en el informe de auditoría no era de su gobierno, sino del anterior.

Pero, para que este contralor hiciera tal cosa, el pedido tuvo que haber llegado de alguien más alto que él: el entonces presidente de la República y también su amigo personal desde la juventud.

Más extraño aún es: ¿Por qué ese presidente de la República pediría tal favor? La respuesta más cercana a semejante favor político es lo que el ex presidente Guillermo Endara (q.e.p.d.) siempre denunció y nadie le creyó: La existencia de un pacto llamado MAMI.

Otro contralor, lo primero que hizo cuando llegó a la CGR fue solicitar un informe de auditoría, que recién se había realizado, a una institución de educación superior y que revelaba una importante lesión patrimonial, en la cual se involucraba nada más y nada menos que a su hermano, el cual había sido el máximo jefe de esa entidad en el periodo auditado.

Ese contralor intentó desmeritar el informe, archivar el informe y evitar enviarlo a la entonces DRP, para que a su vez fuese remitido al Ministerio Público, así también, inició una persecución contra los auditores que hicieron la auditoría y ordenó suspender una siguiente etapa de la misma auditoría.

Finalmente, la llegada de la doña contralora fue histórica y será recordada, junto a su pésimo ‘asesor’, como la responsable del desastre de los Censos Nacionales de mayo pasado, sin contar que apenas lleva más de medio año de sus cinco años de gestión. Barrió con todos los directores de la CGR, menos el director del Instituto de Estadística y Censo (INEC), Dimas Quiel, porque ya estaba en proceso los Censos Nacionales y para guardar algo de su imagen luego de la andanada de críticas; pero le hizo el trabajo imposible, en buen panameño ‘le hizo la cama’, provocando su renuncia luego de hacerle bastante humillación. Fui testigo (nadie me lo contó), en al menos dos ocasiones y por motivo de mi trabajo en la Dirección de Comunicación, de cómo la señora contralora prácticamente lo insultaba y lo humillaba ante el resto de los directores de la CGR en reuniones de trabajo.

Si después de esta publicación, el señor Quiel desmiente mi afirmación, él tendrá sus razones, pero insistiré, lo vi y lo escuché y no solo yo, era la comidilla entre mis compañeros de oficina que también presenciaron en más de una oportunidad los insultos de la doña contralora hacia el director Quiel.

Lamentablemente, el INEC es solo un nombre decorativo y como institución no existe, puesto que en realidad es una dirección más de la CGR, controlada directamente por el contralor o contralora de la República.

Al ‘hacerle la cama’, la señora contralora mermaba intencionalmente la capacidad administrativa de Quiel, para hacerlo quedar mal y luego reclamarle e insultarlo en las reuniones de directores, provocando los problemas previos y el desastre de algo tan importante para el país como los Censos Nacionales.

Es una lástima que haya sucedido así, la CGR no merece semejante desprestigio de una señora que todavía cree que es una empleada de las empresas del presidente Ricardo Martinelli.

*PERIODISTA.