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02 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Lo peor del boxeo... niños al tinglado

La práctica deportiva en la niñez es ampliamente recomendada, la Academia Americana de Pediatría le atribuye un efecto protector, asever...

La práctica deportiva en la niñez es ampliamente recomendada, la Academia Americana de Pediatría le atribuye un efecto protector, aseverando que los niños y niñas que dedican tiempo a las actividades físicas son menos susceptibles a las adicciones, consumo de alcohol y tabaco, depresión y tendencia al suicidio, enfermedades cardiovasculares y obesidad. Recomiendan todo tipo de deportes, incluidos, bajo estrictas recomendaciones aquellos llamados de ‘colisión’, donde los deportistas se golpean o chocan intencionalmente entre sí o con objetos, incluyendo el suelo, con gran fuerza, como el fútbol americano, el hockey, la lucha, el karate... todos... excepto el boxeo y sus variantes.

A pesar de que el ‘Boxeo Junior Olympic Program’ permite la práctica de boxeo para las edades de 8 a 16 años, bajo el argumento de que existen otros deportes con igual probabilidad de lesiones, diversos estudios demuestran lo contrario. Se han detectado anomalías cerebrales en un 41% de los practicantes del boxeo versus el 14% registrado entre los practicantes de otros deportes de ‘colisión’; es más, un 87% de boxeadores padecerá algún grado de lesión cerebral a lo largo de su vida. En el boxeo aficionado diversos estudios en el cerebro de boxeadores demostraron evidencia de daño en las neuronas tres meses después del combate.

Hacer que el cerebro se golpee contra el cráneo daña los vasos sanguíneos, nervios y tejido cerebral, hay micro hemorragias y producción de una substancia (amiloide) que provoca síntomas semejantes al Parkinson. Uno de los signos clásicos de la enfermedad de Alzheimer es la acumulación en el cerebro de una maraña fibrosa de un tipo particular de cuerpos químicos anormales llamados proteínas ‘tau’. Los científicos han descubierto que marañas similares se encuentran en pacientes con desórdenes de memoria, incluida la Demencia Pugilística (DP), también conocida como Síndrome de los Boxeadores.

Es verdad que el boxeo es uno de los deportes que más lauros le ha dado al país. Pero, también es verdad que preservar la salud de un niño es mucho más importante. El que alguien se dedique o no a una determinada actividad que implique riesgo, depende enteramente de su capacidad de discernir. Conseguir que los niños entiendan lo que es bueno y correcto y sepan diferenciarlo de lo que es malo e incorrecto, dependerá de la madurez, del grado de entendimiento y del nivel de comprensión. Esto en ningún caso se alcanza antes de los 14 años.

La pregunta es, ¿puede un niño de 8 a 13 años tomar una decisión informada acerca de los peligros del boxeo? Obviamente, no. Pero el señor alcalde, el titular del MIDES, la secretaria de la Niñez, la ministra de Educación, las iglesias, el Club de Leones y otros clubes cívicos sí podían. ¿Por qué, con tantas otras actividades competitivas, se elige una tan controversial?

¿Cree mi querido lector que un padre de familia sin dificultades económicas permitiría que su hijo se liase a golpes por una beca o bolsas de comida?

Por otro lado... ¿qué labor intelectual puede desarrollar una persona que desde temprana edad se haya dedicado a la práctica de boxeo? ¿A qué oficio lucrativo se puede dedicar después de haber sostenido cientos de encuentros de boxeo?

Conozco muchos casos de antiguos beisbolistas, yudocas, baloncestistas y practicantes de otros deportes que hoy son médicos, abogados, ingenieros, informáticos, etc. ¿Pero cuántos ex boxeadores ejercen una profesión liberal o se desempeñan como obreros especializados?

Aquí, como en todas partes, los boxeadores surgen principalmente de los grupos marginados del bienestar. Y, para su desgracia, muchos, al final de su gloria, si es que la alcanzan, retornan a sus estamentos sociales de origen.

El boxeo es una actividad totalmente inadecuada para los niños. Ojalá que desde el seno de la Asamblea Nacional de Diputados surja un proyecto de ley que prohíba esta práctica, porque al parecer la simple conciencia y el sentido común brillan por su ausencia en algunos de nuestros funcionarios electos.

*ASOCIACIÓN CONCIENCIA CIUDADANA.