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02 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El regaño presidencial

No sé cómo fue ese regaño; espero que haya sido uno de esos, con correazos verbales incluidos y, que los regañados lo hayan asimilado. A...

No sé cómo fue ese regaño; espero que haya sido uno de esos, con correazos verbales incluidos y, que los regañados lo hayan asimilado. Ahora solo falta evaluar si ese llamado de atención surte su efecto. Y, si no es así, la separación será lo más conveniente. Señor presidente, a usted lo tendremos de lo que queda del quinquenio, a los otros, no tenemos por qué soportarlos y menos tolerarlos por su incapacidad. No se deje influenciar por el amiguismo, esto no funciona y no debe funcionar en ningún gobierno. No se exponga ‘al regaño de los gobernados’, que es uno que se ha de sentir, como se está sintiendo en estos momentos de crisis.

Observe, en estos días hubo un evento llamado ‘Pelea por tu beca’, un programa deportivo en que niños y niñas entre las edades de 8 y 13 años tenían que enfrascarse a golpes hacia su oponente, con el objetivo de ganarse una beca. La disciplina del boxeo no es del todo dañina, lo dañino es cuando niños a esa edad exponen su salud corporal y mental para obtener un bien para sufragar sus gastos escolares. Esta situación realmente desquiciante me recuerda a los millones de niños y niñas que venden su virginidad y su frágil cuerpecito —una y otra vez— para poder comer. Con este espectáculo que menciono, la mente de nuestros niños panameños la enfrentamos a un tipo de violencia que les es difícil distinguir entre la realidad y la fantasía.

Una beca debe ser un incentivo para premiar o mejorar su conducta y rendimiento escolar. Hay disciplinas que se deben practicar dependiendo de la edad de la criatura y bajo supervisión de sus padres y entrenadores idóneos. El niño a estas edades aún está en juego su crecimiento corporal, psicológico, social, emocional y mental. Y, qué ironía tiene la vida, el coliseo a su total capacidad. Reflejo de una sociedad donde se cuestiona los valores humanos. No entiendo cómo las autoridades del MEDUCA y del MIDES no sabían del evento, y si lo sabían, no hicieron nada al respecto. Esto demuestra la ineptitud de algunos ministros de este gobierno y me hace pensar y repensar que cada uno es una isla, no hay coordinación entre ellos. Trabajan como les venga en gana. ¡Regáñelos, señor presidente!

Considero que el deporte es un componente clave para garantizar el pleno desarrollo del niño y construir una cultura de paz. Además, proporciona una serie de beneficios psicológicos y físicos, entre otros: El aprendizaje de habilidades motrices y cognitivas, de pautas de ocio saludable, de habilidades sociales, de resolución pacífica de conflictos y de trabajo en equipo.

Pese a ello, estoy preocupada por la visión pública que se le ha dado al evento desvinculándolo de su función educativa y de desarrollo psicosocial, hacia una visión de competitividad y beneficios económicos. Esto es una forma de abuso y explotación e impide los espacios de ocio y de juego e imposibilita o dificulta una educación de calidad y, con la posibilidad de lesionarse o con lesiones ya producidas, convirtiéndose en agresiones intolerables a su integridad física y bienestar psicológico.

En el boxeo se produce castigo físico y psicológico y he de destacar que en los centros de entrenamiento se generan relaciones de poder y demasiado cercanas entre los entrenadores y los niños; y que puede favorecer el maltrato y abuso, porque se les obliga a un rendimiento máximo, a una obediencia constante, dificultando las expresiones de individualidad y libertad. En este sentido, es necesario limitar el deporte como obsesión y enfocarlo de forma más moderada y no hacerlos sentirse obligados a trabajar por el bienestar de su familia dada las condiciones de pobreza que puede aliviar con los ingresos (la beca) o, directamente por miedo al posible abuso psicológico de los entrenadores provocando ansiedad y depresión y, si no son atendidas estas manifestaciones, el daño es irreversible. Los centros de deportes tienen sus normas y han de cumplirlas y, los padres muchas veces con el afán de obtener la beca los mandan al entrenamiento, con el objetivo de salir de sus carencias económicas. En este contexto habría que pensar también en la ‘explotación laboral infantil’ vinculada al mundo del deporte.

Hasta que los niños no presenten una adecuada maduración física y psicológica, no es recomendable el deporte del boxeo ni de ningún otro con las características señaladas. Todo deporte debe ser una práctica en la que se aprenda jugando y, que no implique riesgos y competitividad en que el fracaso mal manejado pueda influir en su autoestima.

Considero que se ha de acabar con la idea de que los puños son necesarios para ganarse una beca o un plato de comida.

¿Asimiló lo anterior, señor alcalde? Si le cuesta asimilarlo, merece usted ‘el regaño presidencial’.

*ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.