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15 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Obras civiles: Seguridad y calidad

En los últimos años, el sector construcción ha registrado un crecimiento sin parangón en su historia, urgen por tanto innovaciones, los ...

En los últimos años, el sector construcción ha registrado un crecimiento sin parangón en su historia, urgen por tanto innovaciones, los hechos nos demuestran que estamos dando tumbos. Por un lado, la CAPAC es un gremio cuyos miembros son los contratistas y, por lo tanto, no pueden ni deben ser los inspectores de las obras, puesto que estaríamos frente a un hecho que los coloca en la disyuntiva de ser juez y parte, inconveniente a todas luces. Por otra parte, el equipo de inspectores que pertenecen al Ministerio de Trabajo o bien a Ingeniería Municipal es insuficiente o nulo, porque, por un lado Ingeniería Municipal, solo se preocupa por verificar que lo edificado, es lo que dicen los planos, pero le importa dos pepinos si es una obra de calidad o no; y por último los inspectores, por sus bajos salarios, están expuestos a tentaciones.

Nuestra economía es creciente, pareciera que nada la detiene. Panamá enfrentó la crisis económica internacional sin ser golpeada, de allí que urgen medidas inteligentes y permanentes que salvaguarden la integridad de las vidas y la calidad de las obras.

Pienso en un ente jurídico privado al cual le corresponda la inspección. Es decir, la calidad de las obras y también la seguridad dentro de la obra, por todo el tiempo que dure su construcción y más allá de ese tiempo. Puesto que la obra debe contar con requisitos mínimos de seguridad y calidad. Los ingenieros y arquitectos contratados para este efecto no podrían pertenecer ni tener acciones, ni vínculos con ninguna empresa constructora, deben ser idóneos y deben tomar cursos intensivos de seguridad en instituciones acreditadas para tal efecto; tampoco podrían ser miembros activos ni pasivos de la CAPAC ni de la SPIA.

Estos entes venderían sus servicios de inspección a los propietarios de la obra, porque estos debe ser solidariamente responsable de cuanto ocurra en ella, siguiendo el criterio por analogía de aquel conductor que conduce un vehículo, que no es suyo y atropella a una tercera persona. El propietario es responsable solidario del hecho. El propietario y la Ley le darían a la empresa que inspecciona la prerrogativa inclusive de hasta paralizar la obra si fuere necesario, al descubrir deficiencias tanto en materia de seguridad como de baja calidad en la obra. El propietario de la obra, al firmar contrato con el contratista, establecería la inspección como requisito previo. Por otra parte, en una obra bien inspeccionada. No pasarían los acostumbrados gazapos.

Con medidas como las expuestas todos ganarían, el propietario que recibiría la obra en la fecha acordada y con grados de calidad de excelencia, sin los inconvenientes por todos sabidos; el contratista, porque no se enfrentaría a los consabidos conflictos obreros, se evitarían los problemas de seguridad con frecuencia vistos y los obreros no solo preservarían sus vidas, sino que sus familias vivirían dentro de un clímax de tranquilidad y de estabilidad familiar.

Así son las cosas.

*EMPRESARIO.