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27 de Jan de 2021

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Mireya Lasso

Columnistas

El misterioso costo del Metro

... no conoceremos el precio al usuario ni el monto del subsidio que el resto del país pagará sin usar el transporte.

Desde hace meses se ha venido especulando sobre el costo del pasaje del Metro a punto de estrenar. Se había anunciado varias fechas para dar a conocer la misteriosa cifra, pero cada vez se pospuso el anuncio. Se nos informa que posiblemente durante cuatro meses se podrá disfrutar gratuitamente del Metro como un ‘regalo’ a los usuarios; pero además, imagino, para que se le tome el gusto o se le pierda resquemor al novedoso sistema.

Dentro y fuera del gobierno todos aceptan que el precio del pasaje no podrá cubrir el costo de construcción y operación del tren urbano. La conclusión es que en Panamá, como en otras ciudades con similar sistema, el Estado tendrá que asumir, vía subsidio, parte de esos costos.

Las preguntas son ¿cuánto? y ¿cuánto se le podrá cargar al bolsillo del usuario?

El actual gobierno evitará anunciarlo antes del 4 de mayo, porque, por donde quiera verse, no será una noticia que rinda un beneficio político.

Solo se publicitarán y repetirán las ventajas del nuevo sistema, lo rápido que ahora se trasladarán los pasajeros de un extremo a otro de la Línea Uno, lo hermosa que se ve la ciudad desde arriba y la emoción dentro del novedoso túnel subterráneo. Pero de precios, nada.

Sin poder determinar una cifra precisa por falta de información, el sentido común nos dice cómo se llegará a determinar el precio del pasaje. O cómo debería ser.

Comencemos por el costo directo de las obras. Se había estimado originalmente, según la información publicada, que costarían $1,800 millones. Sin embargo, al extender a última hora la Línea Uno hasta Los Andes, resulta válido esperar que el costo total sea superior a esa cifra.

Como se ha construido con dinero prestado, tendríamos que sumar los intereses pactados con los prestamistas, no incluidos en el costo directo de la obra. Así, durante el período de amortización del capital y de intereses, se pagará una cifra cuyo monto desconozco.

Por otro lado, existen gastos de operación oficialmente calculados en B/.52 millones anuales: remuneración de los operarios y el personal requerido para el funcionamiento de los vagones; el mantenimiento y limpieza no solo de los vagones sino también de los viaductos y túneles; las señalizaciones adecuadas; el control remoto del movimiento de los trenes; el reemplazo de repuestos y piezas claves; la energía para mover los vagones y las escaleras automáticas y proveer ventilación adecuada o aires acondicionados; la seguridad policial y civil para la protección de los usuarios. ¿Y seguros contra daños?

Y sin olvidar el tiempo de vida útil de vagones, rieles y demás equipos necesarios, que en algún momento en el futuro deberán ser reemplazados íntegramente.

Ignoro a cuánto ascenderán todos esos rubros, pero lo cierto es que se deberán repartir entre los pasajeros y los que no serán pasajeros. El Estado representará a estos últimos en la forma del consabido subsidio. ¿A cuánto ascenderá? Lo ignoramos, porque, en buena medida, será determinado por otro factor actualmente desconocido: ¿Cuántas personas de hecho utilizarán el tren? ¿Cuántas estarán dispuestas a pagar el precio que se fije y cuántas preferirán, por razones que cada una tenga, continuar utilizando el transporte actual, especialmente en cortas distancias?

Hasta que esa pregunta sea contestada con hechos, sin especulaciones ni proyecciones teóricas, no conoceremos el precio al usuario ni el monto del subsidio que el resto del país pagará sin usar el transporte.

No será antes del 4 de mayo y quizás sea un trago amargo que se deje de herencia al próximo gobierno, como muchos otros tragos amargos.

EXDIPUTADA