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26 de Jan de 2021

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Jorge Luis Macías Fonseca

Columnistas

La política convierte al país en feria libre

La compra de concienciade los votantes es una práctica que se desarrolla como correcta para quienes dicen tenerle la medida completa

La compra de conciencias y voluntades de los votantes es una práctica que se desarrolla como correcta para quienes dicen tenerle la medida a la población. Precisamente la política en Panamá se ha estructurado de tal manera que hay que dar para obtener. Eso lo han leído perfectamente bien los candidatos que han entendido que es fácil adquirir un voto a través de la nociva conducta de apropiarse del espíritu de la gente.

Dar a los pobres un dólar es una forma burlesca y vulgar de querer conquistarlo. Pero igual de incorrectas son las caravanas con carros lujosos, la entrega de materiales de construcción, la cuantiosa inversión en propaganda y todo cuanto signifique la compra a través de la distorsión de la conciencia. El votante se ha convertido en una mercancía a adquirir al menor costo posible.

Las rasgaduras de los vestidos por el denigrante acto del ‘candidato de los pobres’, deben extenderse a los ‘candidatos que no son pobres’. Todos, abierta unas veces y solapadas otras, han hecho lo mismo. Desde las inscripciones de los partidos, donde principia la compra y venta, pasando luego por las elecciones primarias, y posteriormente por las elecciones generales, el dinero ha sido lo fundamental y permanente, lo que ha llevado a la subordinación de la conciencia ciudadana.

El problema está en que la política vista así se desnaturaliza, perdiendo su esencia, pues su carácter científico supone el entendimiento de las realidades sociales, la búsqueda de soluciones a los problemas, la participación amplia del ciudadano en los asuntos del Estado, la formulación de proyectos de desarrollo, la distribución adecuada de los recursos, el acceso al poder político por medios legítimos y la conducción correcta de los que tienen la responsabilidad de dirección estatal. Al final del camino pierde la sociedad, si resulta que vale más la compra de conciencia que el fortalecimiento de la del ciudadano. Tan igual en su contenido y forma es la entrega carnavalesca de un dólar, como de jamones, artefactos eléctricos, zinc, cemento y bloques que suman millones.

Cada lustro la política convierte al país en una feria libre, que termina con la desilusión, el desencanto y la desesperanza.

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