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18 de Jan de 2021

Bolívar González

Columnistas

Comercialización de la tradición

El distrito de Las Tablas, es uno de los más grandes del país, pues cuenta con 24 corregimientos llenos de tradición

Luego de escuchar los comentarios negativos respecto al tema económico del carnaval más importante del país, sin duda alguna el de Las Tablas; es necesario hacer algunas reflexiones importantes referentes a esta actividad que ocupa el entusiasmo, el trabajo y los recursos de una gran mayoría de los habitantes del pueblo, divididos en las llamadas Tunas de Calle Arriba y Calle Abajo; los doce meses del año.

El distrito de Las Tablas, es uno de los más grandes del país, pues cuenta con 24 corregimientos llenos de tradición, cultores de bellas costumbres en el vestir, música, cantos y en lo referente al comportamiento familiar; que aportan a la tuna a que pertenecen en sus propios predios o en la capital del distrito. Las actividades carnavalescas de Las Tablas, aparte de haber sido acaparadas por los asistentes; parece haberse ‘salido de las manos’ de sus organizadores, de las autoridades de policía y del control distrital.

La autoridad municipal, partiendo de la Alcaldía, debe establecer controles de tal manera que la Junta Comunal ocupe (tal vez) la parte operativa. Que no se dejen de captar los ingresos generados durante estas actividades tan importantes para la Región del Canajagua. Tiene que garantizar a las tunas, quienes son las que aportan el mayor porcentaje de trabajo y dinero, que los beneficios económicos que les corresponden de esta actividad, sean los razonables y claros; que también refuercen anualmente el tesoro municipal, sin escapes inexplicables. Resulta imperativo que los Carnavales de Las Tablas sean auditados, por propia iniciativa de la Alcaldía, por la Contraloría General de la República.

El principal recurso de la Región del Canajagua, de Las Tablas y sus corregimientos, tanto como la agricultura, la ganadería y otras actividades económicas propias de esta región, es por llamarlo así, el cultivo de las costumbres y tradiciones. Por ello sostengo que todos los beneficios que de las actividades que conllevan la ‘explotación’ de nuestras tradiciones, deben manejarse como tal y los beneficios que deriven, el pueblo tableño tenga todo el derecho de tener acceso a ellos; que sean utilizados en el desarrollo de la ciudad y del distrito, que tanto lo necesita.

Actualmente los carnavales, el reciente Desfile de Las Mil Polleras, Las fiestas de Santa Librada, la Semana Santa y las diferentes fiestas patronales de los corregimientos; aportan muy poco al tesoro municipal por el manejo inadecuado de las finanzas o tal vez porque no se captan los ingresos que estas actividades generan.

A excepción de la atinada remodelación del Parque Porras, efectuada a principios de la administración del actual alcalde, Edison González, no se ha construido ningún parque, ninguna otra obra de importancia en el distrito, derivada de estas actividades tradicionales.

Esta administración y las anteriores, han permitido el descontrol en el manejo de la basura que ahoga el distrito; no han incentivado la construcción de cementerios en cada corregimiento, para que a los ciudadano se les dé cristiana sepultura en su pueblo natal. El deterioro y destrucción de la Casa de la Cultura, un obsequio de China, es inaudito; son algunos de los problemas que agobian al pueblo tableño.

Necesitamos que el gobierno municipal, conjuntamente con las tunas del distrito de Las Tablas, organicen, controlen, promuevan y nos muestren de forma ‘transparente’ lo que realmente deben recibir por el gran trabajo que realizan y que el ciudadano tableño junto a su familia, reciba algún beneficio comunitario.

Las Tablas exige que su tradición, no solo genere egresos, sino que genere beneficios para el desarrollo comunitario.

-Necesita un moderno museo de La Pollera, un museo del vestido nacional del hombre campesino tableño, que a su vez es el del panameño. Mostrar las artesanías; cómo se confecciona la pollera, cómo se fabrican los sombreros de junco y los de cogollos blancos, sombrero típico nacional; las cutarras. Cómo se enseña a cantar y a bailar el tamborito; la Mejorana.

Necesita que se construya con estos fondos un auditórium adecuado con todos los adelantos tecnológicos, para mostrar los eventos folclóricos. Rescatar concursos de violines, para artistas jóvenes y adultos. El concurso de acordeón SEVERITO Batista, y reforzar el concurso de acordeón, para niños, Victorio Vergara.

Es necesario que cada tableño, medite, comprenda que ya está bueno de gastar y quemar tanto dinero sin sentido, para satisfacer los gustos de extraños y que a cambio no sepamos qué hacer con la basura del distrito que nos ahoga, con un hospital sin medicinas y con los muertos de nuestros corregimientos; por negligencia nuestra.

ESCRITOR