23 de Feb de 2020

Néstor D. Flores

Columnistas

Reconocimiento a la excelencia ambiental

La educación ambiental, lamentablemente, no es materia de la currícula de formación académica

Todo esfuerzo y aporte encaminado a la protección y conservación del ambiente, la biodiversidad y sus diversos ecosistemas, así como la promoción a través del uso de técnicas metodológicas o rudimentarias cuales fuera, merece del reconocimiento público, en grado de héroe. Esta misión que por su nobleza, siempre tendrá detractores, se recarga de complejidades, las que a la postre, hacen de la ingrata, pero apasionante tarea, todo un reto del altruismo conservacionista, en un paraíso terrenal, que, cada día que pasa, pierde su naturaleza y esplendor, para el cual fue creado por deidad divina.

La educación ambiental, lamentablemente, no es materia de la currícula de formación académica, en casi ninguno de los niveles del proceso de enseñanza aprendizaje de nuestro sistema educativo. Esta desidia encuentra tierra fértil y se yergue con el desconocimiento de las ciencias ambientales, dejando el compromiso de proteger el único hábitat que tenemos y que dejaremos a las próximas generaciones, a un grupo reducido de líderes ambientales, comprometidos con una tarea que nos corresponde a todos como inquilinos de este planeta.

El Estado promueve, a través de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), un programa de estímulo y reconocimiento público a ciudadanos, instituciones, empresas, ONG ambientalistas, escuelas, colegios, universidades, medios de comunicación y demás miembros de la sociedad civil, que practiquen o hayan realizado acciones ejemplares, en materia de manejo sostenible de los recursos naturales renovable; incluyendo el mejoramiento del ambiente y conservación de la biodiversidad biológica.

La justa ambiental, cuenta con cuatro (4) categorías a saber: ‘Compromiso de Vida Ambiental’, que se otorgará a la persona que haya dedicado el mayor de su tiempo a tareas de conservación, recuperación y protección de la naturaleza y el ambiente. El Premio a la ‘Excelencia en la Educación Ambiental’, se entregará al trabajo que procure, a través de la docencia, la protección del ambiente. Esta categoría va muy ligada a la formación del individuo —independientemente de su pensum académico— por medio de la educación ambiental formal, no formal e informal.

El Premio en la categoría ‘Excelencia Investigativa Ambiental’, reconoce el aporte individual o institucional, con propuestas académicas o publicaciones, que a la postre se convertirían en referencia para el diseño de proyectos, cuyos objetivos estén encaminados a la salvaguarda de las recursos naturales renovables, aplicando la condensación de experiencias técnicas y científicas, debidamente certificadas. Con la última, y no menos importante categoría: ‘Excelencia en la Gestión Ambiental’, disputada generalmente por personas naturales u ONG, que hayan presentado el mejor proyecto, dirigido a la autosostenibilidad y el aprovechamiento de los recursos de forma amigable con el ambiente.

Probablemente, esta premiación se quede corta a la hora de reconocer la labor que tanta gente realiza, directa e indirectamente, en aras de la protección del medioambiente en sus diversas modalidades. Otro tanto, como el voluntariado silencioso, que pasa al anonimato sin poderse cuantificar su alcance. Ojalá más instituciones comenzaran a reconocer la gestión ambiental y, promovieran la convocatoria de más ciudadanos comprometidos, a favor de este movimiento continental, cuya bandera trata de sensibilizar a la sociedad, para que pasen de simples espectadores a actores comprometidos con este proyecto de vida.

Las propuestas ‘Premio a la Excelencia Ambiental’ se están recibiendo en las oficinas de la ANAM de todo el país. Para más información, ingrese a la página web www.anam.gob.pa, Dirección de Fomento a la Cultural Ambiental o llamar al teléfono: 500-0874; Ext.: 6874/6176.

*ADMINISTRADOR PÚBLICO Y DOCENTE.