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12 de May de 2021

Francisco Beens

Columnistas

Carencias del proyecto sobre ‘Educación Sexual y Reproductiva’

Columna de opinión

Carencias del proyecto sobre ‘Educación Sexual y Reproductiva’
Carencias del proyecto sobre ‘Educación Sexual y Reproductiva’

Todos están de acuerdo sobre la necesidad de una ‘educación sexual’. El problema está en el modo de implementar esta educación: el contenido de los programas, los mismos educadores, la patria potestad, etc. La mayoría de estos aspectos están basados en principios filosóficos, religiosos o incluso políticos, que los interesados están manejando y que son discutibles.

Nos limitaremos a emitir algunas consideraciones éticas en torno al mismo proyecto de ley.

1.— Los defensores del proyecto de ley están manejando la temática desde una antropología reduccionista que encierre una visión deshumanizante de la sexualidad humana. De hecho, la tendencia general del proyecto es dejar la educación sexual en manos de ‘especialistas’ del sector médico-clínico: ‘sexo sano y seguro’.

Entre muchos pseudocientíficos existe la tendencia de reducir al ser humano a sus dimensiones biopsicosociales, donde no hay cabida para realidades y valores que no son verificables con los instrumentos ‘científicos’. Valores como responsabilidad, libertad, solidaridad, lealtad, amor, etc. no son verificables ni por la biología, la fisiología, la psicología o la sociología. Además, estas ciencias explican todo a base de condicionamientos ya sean de tipo biológico, fisiológico, psicológico o sociológico. Más la verdadera ciencia no pone límites a las posibilidades del ser humano y no excluye a priori el impacto que puede tener la dimensión espiritual en la conducta humana. Cuando nos referimos aquí a lo espiritual no nos referimos a la religiosidad. La dimensión espiritual es mucho más amplia que la religiosidad. Es precisamente en esta dimensión donde se ubican los recursos que permiten al ser humano, ser realmente ‘humano’. No es que la dimensión espiritual elimina o reprime la dimensión biológica, psicológica y sociológica, sino que las humaniza y las da su verdadero sentido humano. Además, la dimensión espiritual da la facultad al ser humano de superar las limitaciones biopsicosociales.

2.— El énfasis en los ‘derechos humanos’ en detrimento de los ‘deberes humanos’ tiende a crear una sociedad desequilibrada. Por eso mismo, dentro del campo de la educación sexual se hace también énfasis en los ‘derechos’ de los menores de ‘gozar’ de su sexualidad, pero con ‘seguridad’ (‘sexo seguro’). En ningún momento habla de los deberes. La única condición que se recomienda en el Proyecto es el uso de los preservativos. Según este concepto la promiscuidad está permitida, siempre y cuando se utilice un condón. Eso es lo que se llama ‘sexo sano y seguro’.

Cuando se trata de menores de edad, el asumir responsabilidades y cumplir con los deberes compete ante todo a los padres de familia. Es lo que conocemos por ‘Patria Potestad’. Se debe recalcar no solo el derecho, sino también el deber de los padres de familia a asumir su responsabilidad de ser los primeros educadores de sus hijos. Es parte de la ‘paternidad responsable’. Es una responsabilidad intransferible; a menos que los padres de familia no estén en condiciones de ejercer sus derechos y deberes.

3.— Justifican la ‘educación sexual y reproductiva’ desde la negatividad o más bien desde situaciones disfuncionales: para combatir las Infecciones de Transmis ión Sexual, el VIH/Sida y el Embarazo Precoz. Según este proyecto, tanto el MEDUCA como el MINSA deben convertirse en un cuerpo de bomberos, para apagar el fuego.

4.— Dentro la propuesta existe también la tendencia de pasar silenciosamente por encima de la vertiente ‘formativa’, de la educación. Ésta queda prácticamente reducida a la ‘información’.

Limitar la educación a una mera información tiende fácilmente a una imposición de un solo punto de vista, el del programa o del educador, o a una ‘permisividad acrítica’: La buena información debe formar parte de la educación para evitar conceptos erróneos, pero no debe limitarse a eso.

5.— La educación es ante todo ‘humanización’; es integrar y fortalecer Cuerpo, Mente y Espíritu con sentido de libertad y responsabilidad. Es importante considerar la sexualidad humana, no como algo negativo, sino como un valor positivo y una potencialidad muy rica, pero que requiere ser humanizada. Dentro del proceso del desarrollo humano integral, la humanización de la sexualidad debe ocupar el espacio que le corresponde.

Tareas pendientes

La educación sexual debe ser considerada dentro de un contexto más amplio que es el problema del Desarrollo Humano en Panamá. Quizás podemos seguir creciendo en desarrollo económico, pero en desarrollo humano estamos hundiéndonos cada vez más y más.

Es necesario crear y promover una Cultura Ética como condición indispensable para asegurar el auténtico desarrollo humano y contrarrestar la cultura de violencia, corrupción y el consumismo irracional que están acabando con nuestras familias y la misma sociedad.

Es urgente prestar la atención a la consolidación de la familia como un valor insustituible para que pueda asumir su responsabilidad. Ninguna institución puede reemplazar la familia.

Por esta razón es urgente ‘restaurar’ el objetivo principal del Ministerio de la Familia. El MIDES es actualmente un minist erio de beneficencia.

El punto más delicado es probablemente el contenido del programa de educación sexual. Quizá MEDUCA puede elaborar un programa para la educación oficial. Sin embargo, los centros del sector privado deben tener la libertad de elaborar su propio programa, según su propia orientación filosófica y con sus propios educadores. Esta educación no debe darse como una materia más. Debe desarrollarse con otra metodología y adaptada según los niveles y edades de los estudiantes. La programación no debe seguir un esquema ni un horario tradicional. Puede darse en forma de seminarios donde tratan diferentes temas sobre la convivencia humana, la familia, el matrimonio, el análisis crítico de los mensajes de los medios de comunicación social, etc.

Consideramos que es urgente que se integren equipos de educadores debidamente preparados y que estén libremente dispuestos a prestar sus servicios en este campo.

PROFESOR