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23 de Nov de 2020

Gisela Pérez – Polo

Columnistas

¿La extrema derecha del torrijismo?

‘Ni con la izquierda ni con la derecha... con Panamá', decía nuestro compañero Omar Torrijos Herrera.

‘Ni con la izquierda ni con la derecha... con Panamá', decía nuestro compañero Omar Torrijos Herrera. Con pena ajena he escuchado a un aspirante a la secretaría general de mi Partido Revolucionario Democrático decir ‘Nosotros como partido político encontramos nuestra solución viable a menos de cinco años de la invasión en la extrema derecha del torrijismo, no la extrema derecha de la sociedad panameña, en la figura del Dr. Ernesto Pérez Balladares'. ¿Extrema derecha en el torrijismo?

Veamos quién fue Torrijos, para concluir que la frase es una aberración.

Hijo de maestros rurales. Nace en una provincia que encarnaba las más altas tasas de pobreza y el sometimiento del feudalismo enquistado en esa zona.

Desde su época estudiantil, se distingue en la Juventud Popular Revolucionaria Veragüense. Se convierte en defensor de las demandas estudiantiles y las luchas de los campesinos. Sorpresivamente, queda en la carrera militar. Nuestro compañero se convirtió en el militar formado para la represión antipopular. Con estas características llega al golpe de Estado de 1968.

Analicemos a Omar en sus discursos. Su compromiso libertador iba más allá de lo que él pensaba... era con su alma inmortal. Su pensamiento era de un ‘demócrata revolucionario'. Su pensamiento libertador era afín al de Simón Bolívar, Victoriano Lorenzo.

El 16 de diciembre de 1969 hubo un punto de inflexión y el golpe se transforma en un proceso revolucionario.

‘Teníamos dos objetivos fundamentales en la Revolución del 68. Primero, la recuperación del Canal, y lo segundo, convertir una caricatura de país en una Nación'.

‘Necesitamos un estado armónico de las fuerzas productivas del país y esas relaciones pueden lograrse si tanto trabajadores como empresarios, empleados, como empleadores aportan lo más positivo de sus voluntades en lograr la conciliación de sus intereses en torno a los más altos intereses generales del país'.

‘Nosotros no podemos aceptar el sometimiento económico de un país sobre otro ni la penetración política o cultural, porque esto es neocolonialismo'.

‘Esta Revolución es para los desvalidos, no para los que tienen. Para los desvalidos, porque solo ellos pueden hacer la Revolución'.

El legítimo pensamiento revolucionario torrijista, es el sentido de la equidad, la solidaridad, el diálogo pluralista para generar consensos y extraer la verdad, el patriotismo, el reconocimiento sostenido al conflicto de los pobres y a la participación de las bases como instrumento de la democracia, el desarrollo de la macroeconomía para la distribución de la riqueza, el derecho a la soberanía de los pueblos, el internacionalismo antiimperialista.

Estos ejemplos son signos con que identificamos claramente que en el torrijismo no cabe la extrema derecha.

Ahora, veamos un poco, ¿qué es extrema derecha?

El término ‘extrema derecha' se emplea en política para describir a personas o grupos que defienden de forma violenta sus ideas. Suelen caracterizarse por su defensa a ultranza de ideologías conservadoras, ultranacionalistas, racistas. Sus rasgos comunes suelen tener cierta tendencia militarista y la seguridad por encima de cualquier otra cosa. El racismo es una de las características más recurrentes. El conservadurismo concentra sus elementos vertebradores en el carácter religioso a las funciones vitales de gobierno y a las funciones de carácter político social.

¿Se parecía el Gobierno de Pérez Balladares en algo al nazismo, mussolinismo, al fundamentalismo islámico, el Ku Klux Klan, franquismo o pinochetismo?

Como buen alumno de Omar, Pérez Balladares fue solidario con su compatriota y no entregó a Pedro Miguel González a EE.UU. Fue juzgado en territorio panameño, como debe ser. Hoy, estuviese en Guantánamo, condenado como terrorista internacional, en el mejor de los casos.

¡Dios mío! ¡Cuánto nos falta por estudiar y por conocer de ciencias políticas para ser Diputado de la Nación o aspirar a la máxima dirección política del PRD! ¡Es frustrante que ese término haya venido de una mente privilegiada y recurra a ese exabrupto!

Ese fatal señalamiento marca una distancia y etiqueta a un copartidario, posiblemente debido a la preferencia política por otro candidato, no manifestada aún.

El PRD necesita una coexistencia pacífica. Entendamos eso para crear una nueva visión de partido, olvidando rencores históricos y asumiendo conductas de unidad que nos preparen para asumir con responsabilidad la conducción del país con un nuevo pacto social en el 2019.

FINANCISTA