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05 de Mar de 2021

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Julio César Caicedo Mendieta Portocarrero

Columnistas

Divididos en dos... los restos de García Márquez

Según la contabilidad de la CIA, hasta el 2014 morían diariamente en el planeta 150 000 personas

Según la contabilidad de la CIA, hasta el 2014 morían diariamente en el planeta 150 000 personas. Luego de obtener este dato, me puse a buscar las diferentes alternativas finales en todo el mundo para los difuntos.

Actualmente, dependiendo de las creencias, se entierran, se creman o los colocan en lugares solitarios como comida para los gallotes, buitres y otras aves de rapiña. De manera que un mundo de mariposas amarillas invadieron mi mente, al enterarme de que el 22 de mayo de 2016 una parte de las cenizas del premio nobel colombiano y autor de Memorias de mis putas tristes fue recibida en el antiquísimo claustro La Merced de Cartagena, lugar en que siempre quiso vivir y de donde partió para México en la década de 1980 para regresar 36 años después con la mitad de sus restos consumidos por el fuego.

Charros y paisas se dividieron los restos cremados de Gabriel García Márquez y con ellas realizaron sus respectivas y dolidas ceremonias en este mayo de 2016. Aracataca que soñó con las cenizas de su escritor reunió más de 3000 personas, la inmensa mayoría niños y niñas con flores y mariposas en sus manos.

En Cartagena y Aracataca se vistieron de blanco y en México con vestidos también elegantes pero oscuros. Ni en Cartagena ni en México se derramaron lágrimas ni se dieron llantos, pero en Aracataca sí se lloró otra vez casi que con la misma nostalgia que cuando se supo la noticia del fallecimiento ocurrido el 17 de abril de 2014 en el D. F. de México.

En Cartagena, hijos y nietos inauguraron un nuevo busto en el mismo claustro y hablaron allegados y autoridades, entre ellos su amigo personal de 50 años Juan Gossain. Los cataqueros llenaron la casa donde nació Gabo el 28 de marzo de 1928.

La capilla, las calles y los parques de Aracataca se llenaron de niños de diferentes comunidades que se pusieron de acuerdo con el tamaño de las mariposas amarillas para que en manos de ellos temblaran unas y otras abrieran y cerraran sus alas como si estuvieran vivas.

ESCRITOR COSTUMBRISTA.