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18 de Apr de 2021

Víctor Paz

Columnistas

Se nos fue el progreso, y nos quedó la locura

En honor a la verdad, no deberíamos sorprendernos de lo que pasa en el país, sino de que hagamos tan poco por dejarlo pasar

En honor a la verdad, no deberíamos sorprendernos de lo que pasa en el país, sino de que hagamos tan poco por dejarlo pasar (lo cual incluye a la terrible insuficiencia del actual Gobierno). ¿Y todavía hay gente diciendo que esto es auge o progreso económico?... como le escuché decir, muy tímidamente, a un funcionario por televisión. Dicho sea de paso, lo mismo que decían sus predecesores. ¡Qué triste! Hace aproximadamente diez años, el panameño vivía en medio de otra administración gubernamental, gris y pobre. De las tantas que han hecho (y siguen haciendo) honor a la mediocridad institucional por los siglos de los siglos, amén. Y estábamos tan hartos de ella, que votamos por un ‘cambio'.

Con el ‘cambio' vino sucediéndose una serie de anormalidades; y desde entonces nuestra vida no ha vuelto a ser igual. Ahora se nos fue el progreso y nos quedó la ‘locura', lo enfermizo. Porque eso es lo que estamos viviendo: peleas callejeras, nerviosismo, aceleramiento, falta de sueño. ¿Y así hay gente pidiendo que vuelvan? ¿O no recuerdan por qué ganó el actual Gobierno? La locura nos asfixió de extranjeros, les entregó Panamá. Este país era todo sobresalto. Nos convirtieron en un patio limoso gigantesco, lleno de chabacanería y ‘rofeadera'. Empezaron la retorsión vehicular de toda la ciudad, con lo de ‘las obras'. Cuadruplicaron el problema del transporte público con la implantación del metrobús. Aumentaron la cantidad de subsidios, aumentando proporcionalmente la dependencia al Gobierno, la vagancia y el culto a la mediocridad.

Aquí solo hubo crecimiento especulativo, inflado a la fuerza del sobreendeudamiento. Y tampoco hubo ‘tal' progreso, porque nadie progresa fiado. Como bien se sabe, el dinero de deuda, más que dinero, es una fantasía (que termina costándonos mucho más que el provecho obtenido). El tan pregonado ‘desarrollo' desapareció, al caer el telón de la megaobra teatral. Telón que, dicho sea de paso, nosotros mismos cerramos. ¿Entonces?... ¡Claro que sabíamos lo que estaba pasando! (La corrupción, el nepotismo, la maleantería). ¿Y ahora quieren que todo eso vuelva, para seguir viviendo engañados?

El aceleramiento de Panamá comenzó desde que, irresponsable y locamente, la administración pasada inauguró el circo de las obras, y flexibilizó los controles migratorios. Dejando entrar a tantos y ‘tales' extranjeros... Muchos de los cuales, ahora le sangran al Estado millones en remesas, arrebatándole al panameño las pocas ofertas de empleo. No podemos sanar al país sin entender previamente lo que nos pasó. Lo cual empieza reconociendo que ‘el cambio' inoculó la enfermedad social que sufrimos ahora. Porque a un país no se le mete tanta gente, de la noche a la mañana, sin que a corto o mediano plazo sus estamentos de salud y seguridad colapsen, el tránsito se pase y cualquier conato de progreso caiga.

Decían que ‘las molestias pasan y las obras quedan', pero las molestias han continuado y muchas obras ni siquiera quedaron. Ahora recién nos damos cuenta de que la cantidad de extranjeros subió paralelamente al tamaño de la deuda pública, y Panamá está sostenida en el aire, como el coyote persiguiendo al correcaminos de un acantilado al otro, corriendo en medio de la nada.

INGENIERO EN SISTEMAS