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25 de Feb de 2021

Álvaro Alvarado

Columnistas

Familia panameña en crisis

‘La familia, núcleo de toda sociedad, se encuentra herida de muerte. Cada día aumenta más el número de hogares destruidos'

Familia panameña en crisis
Imagen ilustrativa.

El mundo cristiano celebra la Semana Santa, una época para renovar nuestro compromiso con Dios y su hijo Jesucristo, época para reflexionar a cerca de la importancia del amor y el perdón. Hoy, nuestro país necesita renovarse y caminar por el sendero del amor y el perdón, ya que estamos inmersos en un clima de odio, rencor, intolerancia que nos puede llevar de la violencia verbal a la física en un abrir y cerrar de ojos.

La familia, núcleo de toda sociedad, se encuentra herida de muerte. Cada día aumenta más el número de hogares destruidos. Solo hay que darse una vuelta por las cárceles y veremos la cantidad de detenidos que vienen de hogares destruidos, además la mayoría de las jóvenes embarazadas vienen igualmente de hogares donde falta el padre, la madre o ambos.

El incremento del pandillerismo en los barrios es otro elemento que nos dice claramente que hay un serio problema en la familia panameña, ya que la pandilla ha venido a llenar ese vacío que deja la ausencia de los padres en la casa.

Hace unos días, revisando el Internet, me encontré con un aviso que decía: ‘Este colegio inculca conocimientos. Los niños deben venir educados de casa'. Este es un mensaje alto y claro a la sociedad panameña. En la escuela enseñamos Matemáticas, Ciencias, Español y en casa el padre de familia enseña respeto, disciplina, honestidad, responsabilidad, solidaridad, tolerancia y el cuidado a la propiedad pública y privada, entre muchas otras cosas que son parte de los principios y valores del ser humano.

Es bueno luchar por una educación de calidad, pero primero tenemos que estar claros que la educación comienza en el hogar. No delegue a los profesores lo que usted como padre de familia debe hacer.

No pretendamos que la sociedad cambie, si nosotros, como integrantes de la misma, no hacemos algo para cambiar.

En mis años de infancia los padres solo con la mirada transmitían autoridad en casa, no se nos ocurría abrir la boca en una conversación de adultos, ya que te hacías acreedor a un correazo gratuito. Si la maestra enviaba una nota a la casa solicitando una reunión por problemas de disciplina, tenías que prepararte, ya que lo que venía bajando de seguro era una pequeña dosis de Martín Moreno, un látigo que tenia unos nudos en los extremos y que era conocido así, ya que los viejos del barrio decían que ‘quitaba lo malo y metía lo bueno'.

Hoy, una madre recibe una queja sobre la conducta de su hijo en la escuela y lo primero que hace es ir a enfrentar a la maestra. Ya hemos visto casos donde incluso madres han agredido a esos docentes por haber tratado de corregir a sus hijos.

Estos temas parecen no tener la mayor importancia para nuestros políticos, ya que cada cinco años sus prioridades se enfocan en megaproyectos de cemento, arena, piedra y hierro, dejando de lado al ser humano, al hombre, la mujer y los niños que requieren una atención especial para prevenir que caigan en los brazos de la pandilla o que nuestras muchachas sean presa fácil de hombres mayores de 18 años que abusan de ellas, las embarazan y luego se dan a la fuga para no asumir la responsabilidad que les atañe por ley.

Muchas veces he escuchado a padres de familia decir que gracias a la exlegisladora Teresita Yanis de Arias los padres han perdido autoridad sobre sus hijos, siendo esta una gran mentira, ya que no existe en el Código de la Familia ninguna norma que prohíba a los padres castigar a sus hijos o imponer la autoridad en ellos. Lo que sí castiga la ley son los abusos que pudieran cometer algunos padres sobre sus hijos, tales como golpes, amarrar a un niño para darle latigazos o para impedirle sus movimientos.

Los padres no podemos dejarnos quitar la autoridad en casa, ya que si negociamos un milímetro de ella, luego vendrán mentiras tras mentiras que podrán llevar a ese muchacho a un viaje sin retorno. El padre no es ni debe ser el mejor amigo de su hijo, ya que nuestros niños necesitan en sus padres una persona que los guíe y que lo

S oriente. Ya es hora de agarrar el sartén por el mango y comenzar cuanto antes a trabajar por una megaobra que se llama Familia o tendremos una casa hermosa por fuera, pero con un infierno por dentro.

PERIODISTA