Temas Especiales

31 de Mar de 2020

Miguel Delgado Pineda

Columnistas

Salida del CNA del Pacto de Estado por la Justicia

En vez, se ha convertido en un ente decorativo y meramente contemplativo de la realidad.

Brindo todo mi respaldo a la posición de la Junta Directiva del Colegio Nacional de Abogados (CNA) de abandonar el denominado Pacto de Estado por la Justicia. Los objetivos y declaración de principios en que se fundamentó originalmente el Pacto de Estado por la Justicia fueron, sin lugar a dudas, loables y necesarios para el desarrollo democrático de nuestra sociedad. La búsqueda de hacer más eficiente y prístina la administración de justicia es un objetivo que todo abogado, todo hombre y mujer de bien, deben perseguir.

Sin embargo, la realidad es que más allá de sus nobles objetivos e incluso de logros que podrían ser parcialmente atribuidos al mismo (como la implementación del Sistema Penal Acusatorio o la implementación de la Carrera Judicial), en la actualidad el Pacto de Estado por la Justicia ha caído en un letargo permanente, convirtiéndose en un ente burocrático que ha demostrado plena incapacidad de afrontar los fuertes y graves retos que enfrenta la administración de justicia en Panamá.

El Pacto de Estado por la Justicia, luego de más de una década de instituido, ha resultado incapaz de hacer algo frente a la percepción ciudadana de crisis en la administración de justicia, frente a las persistentes dificultades que afronta el abogado litigante o frente a las carencias presupuestarias y de infraestructura que sufren los abogados que laboran en la administración de justicia y otras entidades públicas.

El Pacto de Estado por la Justicia, agrupa a diversas instancias estatales que deberían ser piezas claves para la inmediata solución y/o mitigación de las deficiencias que motivaron el establecimiento del Pacto. En vez, se ha convertido en un ente decorativo y meramente contemplativo de la realidad.

Permanecer en un ente como el descrito constituiría un injustificable acto de complicidad con la indolencia e incapacidad demostrada por el Pacto de Estado por la Justicia. En un país como el nuestro, no acostumbrado a las renuncias por principios y dignidad, el gremio de los abogados panameños toma una muy acertada e históricamente ponderable decisión de abandonar este Pacto, expresando en su misiva de renuncia los motivos que lo empujan a esa decisión.

La renuncia al Pacto de Estado por la Justicia del CNA representa un acto de valor y dignidad que prestigia la figura del gremio abogadil panameño y de todos los miembros del foro nacional.

Una decisión valiente que, por supuesto, tendrá los detractores y cuestionamientos que conlleva confrontar los poderes constituidos. Es, sin embargo, una decisión que manda un mensaje claro, contundente y enérgico que la historia sabrá juzgar de manera adecuada. Es una decisión que salva la responsabilidad del gremio y prestigia y dignifica a los juristas panameños en la víspera del bicentenario del natalicio de nuestro padre, el insigne patriota don Justo Arosemena.

ABOGADO Y PROFESOR UNIVERSITARIO.