Temas Especiales

28 de Oct de 2020

Guillermo Rolla Pimentel

Columnistas

La justicia como objetivo

‘[...] la corrupción y las trampas hay que denunciarlas oportunamente'

La JUSTICIA es como la claridad de la luz, como la música, es lo bello y recíproco, como el amor. Son los sentimientos y emociones del alma que se acumulan en los recuerdos que se quedan en algún lugar del disco duro de los núcleos basales cerebrales. Es lo que los poetas, escritores y artistas dejan en las letras, en imágenes y en las cosas del arte, como una memoria. Lo grato de un beso, la estructura de una pirámide o la esperanza de un reencuentro en el cielo. Es lo que nos queda de lo bueno psicosocial, el ejemplo positivo, las trayectorias más que la materia. Es el cielo que se queda aquí y que recuerdan los deudos y la sociedad en la historia.

El mundo gira y cada quien proyecta lo que recibe: la educación, la cultura, la familia, los dioses, las banderas. las ideas. Los valores, las lealtades (Isaac, Cristo, el Che), las valentías y al fin en un archivo electrónico que cabe en una lata funeraria o en una llama fugaz incinerada, con la feliz esperanza de que lo que hiciste aquí, le sirva a los prójimos y tus esfuerzos hayan sido una eficaz contribución a la felicidad de una comunidad que le siga dando vueltas al mundo, girando en espiral, pero ‘pa'lante'.

Dejando las experiencias que son las enseñanzas.

Hasta lo malo, que sirve para no repetirlo y que no pase a tus genes, para no caer en los mismos errores. Es el cielo o el infierno vividos aquí. Por eso es preciso NO confundir el progreso con las ambiciones, el ahorro con la codicia. La injusticia con el cinismo y la impudicia. La fuerza con la crueldad. La mentira, y la falacia disfrazada de espejitos colonialistas. Las riquezas oligárquicas que se extraen del sudor y las lágrimas de la ignorancia de los pobres.

Cláusulas francesas y negocios cubanos redactadas como soberanía de una dictadura fascistas, ingenuamente utilizadas como socialistoides. Por eso la corrupción y las trampas hay que denunciarlas oportunamente. Desde los tiempos a. C. hasta las últimas tesis macroeconómicas, donde las megafinanzas de muchas siglas que inventaron los imperios europeos, y que sí saben cómo se hacen las maracas (banqueros(as), financistas) y que nos vienen a preguntar ahora ‘¿dónde vive la langosta?'. Ese cuento maraquero ya nos lo contaron los gringos y nos vacunaron. Canales, cobre, caña, café, petróleo, hora litio, lana, ballenas, O2 del Amazonas, las inmensas riquezas que se conquistaron con armas y ahora con tecnología de modernismo y neoliberalismo, pasando por diversas etapas que nos han enseñado con el Internet.

Desde el camino de la seda a las invasiones mongólicas, perfeccionadas por la cultura grecorromana y concretadas en un poder sólido, basado en los bancos de datos y las armas. Sin embargo, no se detectan los ladrones de los muñecos de bronce que se guardaban en oficinas de la Presidencia y con cuyo bronce se hicieron los bustos del dictador que regalaron por América.

¿Quién asesinó al dictador militar y a John Barton constructor del Hospital San Miguel en disputa por el contrato de su construcción? La hegemonía de la fuerza sostenida en el tiempo llevó a las revoluciones artísticas, agrícola, industrial, y al final, al liberalismo económico. En épocas modernas, el enfrentamiento a nivel de producción y el poder monetario nos llevan a confrontaciones de guerras, en eficacia tecnológica... y en eso estamos. En este maremágnum de precios, creatividad y competencias, explotaciones, que son las herramientas que maneja el liberalismo como vehículo de superación.

Pero a la realidad social colectiva y a las canastas alimenticias no llegan los tentáculos de sus buenas intenciones. Y en la producción de alimentos se quedan los dineros dados en cifras de ganancias, tasas de interés que sí operan financieramente y crecen, pero los problemas que producen se multiplican y la complejidad social (agua, alcantarillas...) no encuentra una solución genérica satisfactoria. Solo se queda en la parte alta del poder comercial por un materialismo consumista y egoísta.

Los resultados y la historia la escriben los que circunstancialmente triunfan o controlan la publicidad, el poder y el dinero. La claridad de la luz que es el blanco absoluto mezcla de todos los colores y que desaparece ante el oscurantismo de las mentiras, de los fraudes y de tratados que esconden ilegalidades, que desnudan el oportunismo diplomático...

El tiempo sereno sedimenta la turbidez de la falsedad. Pero esto exige justicia, analizar, reflexionar sobre la conducta común de Caín, Nerón, Pinochet o Torrijos. Porque también existe el trabajo, la inteligencia, la valentía y las acciones.

Denunciar cuando transforman las especulaciones en negocios, las licitaciones en corrupción, las amenazas y las intimidaciones en irrespeto y abusos.

No Confundir el comercio y estafas como anzuelo de mitos de soberanía. Vender la diplomacia o las intervenciones militares, las ingenuidades por ventajas personales, en comprar o vender. ¿Venir a preguntarnos ‘quién es Dios'?, cuando quienes inventaron las trampas y el juegavivo fueron los conceptos del viejo mundo que aplicaron la ventajas de la experiencia y de la fuerza; y contaminaron el trabajo y el ahorro con la avaricia; y el amor al prójimo con demagogia de cinismo e impunidad...

Esa epidemia se expandió y destruyó la conciencia social, la responsabilidad compartida que se debía producir en los altos niveles, convirtiéndola en luchas fraticidas entre comerciantes, sectores y sistemas bancarios con prácticas y denuncias perfeccionadas por los siglos. Esa misma falta de conciencia social es lo que arroja basura fuera de lugar... Esa falla educativa en la base de la sociedad, que es la familia y los padres como educadores, es lo que hoy insólitamente se discute: ¿si hay que educar o no educar? Cuando debemos estar perfeccionando y difundiendo los elementos propios de los padres como educadores y colaboradores con la escuela para que la educación sea lo que todos deseamos: el motor del progreso y del patriotismo.

MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.

EN MEMORIA DEL DR. BERNARDINO GONZÁLEZ RUIZ.