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14 de Oct de 2019

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Jaime Flores Cedeño

Columnistas

Efectos del cambio climático

‘La responsabilidad sobre el calentamiento del planeta y la preservación de la naturaleza no compete únicamente a las naciones grandes, sino también, a las pequeñas [...]'

Uno de los científicos más famosos del siglo XX, quien escribió sus preocupaciones sobre el cambio climático, fue Carl Sagan. Su último libro tenía como título ‘Miles de millones. Reflexiones sobre la vida y el universo', obra póstuma, publicada en 1997, en cuyas páginas dedicó un capítulo al cambio climático, tema que cobra vigencia hoy día, a más de 20 años de su aparición.

Sagan, era claro al señalar que el calentamiento del planeta provocaría cambios significativos en el clima, sostenía, que: ‘Nuestra civilización técnica se está poniendo a sí misma en peligro. Por todo el mundo los combustibles fósiles degradan simultáneamente la salud del aparato respiratorio humano, la vida de los bosques, lagos, litorales y océanos, y el clima del planeta'. En distintos foros internacionales expresó que el principal obstáculo para la solución de este problema estaba en las grandes multinacionales industriales contaminadoras, cuya obtención de riquezas depende de los combustibles fósiles y que no estaban dispuestas a cambiar su forma de hacer fortunas.

Ese mismo año en que se publicó el libro y frente a una preocupación mundial, se firmó el Protocolo de Kioto, en el marco de la Convención de las Naciones Unidas, el mismo entró en vigor el 16 de febrero de 2005. Es importante anotar que al mes de noviembre de 2009, eran 187 Estados que lo habían ratificado, excepto los Estados Unidos, considerado el mayor emisor de gases invernadero en el mundo.

Al Protocolo de Kioto, siguió el Acuerdo de París, que fue adoptado por 195 países en diciembre de 2015 y suscrito por los Estados Unidos durante la administración de Barack Obama. Sobre el particular, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado seriamente retirar a su nación del Acuerdo por considerar que afecta a su economía, aunque, se debe tener presente que para el retiro se requiere cumplir con plazos establecidos. El Acuerdo de París propuso como una de sus metas contener el aumento de la temperatura del planeta muy por debajo de los 2 ºC y lograr que no sea superior a los 1,5 ºC. El consenso alcanzado determinó que cada nación deberá fijar sus propios objetivos de reducción de emisiones para 2025 o 2030.

Este intento de las naciones por contener el calentamiento global ha tenido la resistencia de algunos gobernantes, asociaciones e industrias, que niegan la existencia de un peligro para el planeta, y por ende, para la humanidad. A pesar de estas posiciones, ha resultado evidente que el cambio climático se ha hecho sentir en las últimas décadas, tal como lo pronosticara Sagan, ejemplo ha sido el desprendimiento de glaciares en los polos, las permanentes sequías en algunas regiones, y las excesivas precipitaciones en otras, que han generado inundaciones en distintas latitudes afectando el cultivo y la cosecha de alimentos. Las frecuentes tormentas, tornados y huracanes que han devastado a poblaciones enteras, como fue el caso de Puerto Rico, son síntomas de la afectación del medio ambiente.

La responsabilidad sobre el calentamiento del planeta y la preservación de la naturaleza no compete únicamente a las naciones grandes, sino también, a las pequeñas; países como Panamá pueden, por medio de una política coherente de Estado, contribuir a los esfuerzos mundiales, evitando la deforestación masiva, no contaminando ríos y bosques, eliminando la quema de herbazales, bosques y desechos sólidos, poniendo en práctica el reciclaje, controlando la emisión de gases de automóviles y creando materias de educación ambiental en escuelas y universidades que hagan conciencia en la población, por mencionar algunas ideas.

El papa Francisco, preocupado por el futuro del planeta, envió en el 2015 un mensaje al mundo con la difusión de la ‘Encíclica Verde', al decir que: ‘El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral'. Considero que esta reflexión del líder de la Iglesia católica debería formar parte de la agenda de reuniones de la Jornada Mundial de la Juventud que se reunirá en nuestro país, porque el bienestar del planeta nos compete a todos.

ABOGADO E HISTORIADOR.