La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Antonio Clement

Columnistas

Ley sobre Estado y recursos naturales

No podemos seguir, permitiendo que dos bellacos sigan desfalcando y atracando nuestros recursos naturales

Mientras que el pueblo se distrae con marea roja, carnavales y otros asuntos mundanos, hay tres gatos que se levantan todos los días a seguir haciendo crecer sus fortunas con los recursos del Estado ante la pasiva tolerancia de todos nosotros, en complicidad con los pusilánimes y corruptos Gobiernos. Esos son los ‘Pinky y Cerebro' de nuestro Panamá.

Por décadas, el Estado, responsable de velar por sacar el mejor provecho de nuestros recursos naturales, se ha dedicado a entregar en concesión minas, ríos, puertos, aeropuertos y utilidades de la conectividad canalera a tres ‘gatos', cuyo objetivo ha sido adueñarse de Panamá; que, de hecho, lo han ido logrando en complicidad con sus esbirros, chupamedias y culebrones dentro del aparato gubernamental.

Cualquier empresa nacional o extranjera es bienvenida a invertir en nuestro país en proyectos, desarrollos, fábricas, etc.; son para todos nosotros motivo de beneplácito tales inversiones. Por eso, debemos seguir promoviendo reglas y mensajes claros que continúen atrayendo a todo inversor.

Recursos naturales del país. Pero cuando se trate de algún recurso natural, que además sea altamente rentable, caso específico de la generación hidroeléctrica, con caudales de nuestros ríos, puertos o aeropuertos, relacionada a la alta productividad ligada a nuestra conectividad canalera, minería o cualquier otra industria directamente conectada a nuestros recursos naturales (Propiedad del Estado, no de un grupito privado), el máximo accionar permitido al capital privado debe ser el 51 %.

Los recursos naturales de Panamá deben hacer rico a nuestro país, no a ‘dos gatos'. Es vergonzoso cómo, hasta el día de hoy, no hemos tenido un Gobierno que ponga el interés del Estado por delante, permitiendo que la corrupción, a base de coimas y sobornos, deje a los ‘monos gordos' usufructuar de la rentabilidad de nuestros recursos naturales, que pertenece nuestro país y que deben colaborar en mejorar el sistema educativo, de salud, de seguridad, red vial, etc. Ese 49 %, equivalente a miles de millones, se va hoy por hoy a dos o tres cuentas privadas. Luego de esas mismas cuentas sale el financiamiento para poner Gobiernos que, al final, quedan arrodillados ante ese mismo ‘mono gordo', cuya fortuna proviene de estar chupando los millones que pertenecían al país.

Imagino que en más de una ocasión esos mismos titiriteros, en su desmedida ambición, habrán pensado en que se les dé en concesión la administración del Canal.

Los panameños debemos dejar de ser un pueblo inmaduro que solo saca provecho económico de los peajes, siendo que el Canal podría producir al Estado otros muy rentables beneficios. El Estado, a través de la ACP u otra autoridad, debe ser la accionista del 49 % de toda actividad directamente relacionada a la industria del Canal. Cuando hagamos esto, en Panamá podríamos ir aproximándonos a lo que hoy días son Qatar o Dubai.

Sres. Legisladores: Amárrense los pantalones, amen a su patria y pónganse serios. Demuestren que desean crear un mejor país para sus hijos y nietos e implementen la Ley para la Obtención de Rentabilidad de los Recursos Naturales. No permitan que los ‘maletinazos' les compren su conciencia.

Siendo aún un niño, en primer grado, en la clase de Estudios Sociales, se me inculcó y se me quedó bien grabado que los recursos naturales son del Estado y para beneficio del país, NO para el beneficio de una o dos familias.

No podemos seguir, permitiendo que dos bellacos sigan desfalcando y atracando nuestros recursos naturales .

¿Qué recibimos hoy de esos bellacos? ¿La migaja del impuesto? Por favor, Panamá necesita el 49 % de las utilidades de sus recursos naturales para el desarrollo del Estado, no las migajas. Es exactamente el mismo concepto de solo recibir peajes del Canal. ¡No seamos cómplices de la mediocridad y el atraco que los esbirros en todos los Gobiernos, al servicio de poderes económicos, permiten por un puñado de dólares, en detrimento de millones de ciudadanos!

INGENIERO