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18 de Oct de 2019

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Clarence C. King

Columnistas

Equidad de género o privilegios especiales (I)

Muchos hombres sienten que las consecuencias del feminismo radical y la falta de balance entre los géneros han amañado y acomodado a nuestras sociedades a favor de las mujeres

El condicionamiento cultural de nuestra sociedad actual es que las mujeres han sido oprimidas y que los hombres son los opresores, que necesitan abrir más espacio para el desarrollo de las mujeres. Sin embargo, a nadie le importa escuchar a la otra parte sobre las desventajas y la falta de apoyo que enfrentan los jóvenes varones y niños en la sociedad actual donde han sido silenciados injustamente y dejados atrás, mientras que las mujeres están avanzando en casi todos los campos.

Muchos hombres sienten que las consecuencias del feminismo radical y la falta de balance entre los géneros han amañado y acomodado a nuestras sociedades a favor de las mujeres.

Igualdad es un término que debe alcanzar todos los aspectos de las interrelaciones humanas, pero el feminismo, como se presenta, es un movimiento que promueve solo a las mujeres, pero que usa el término igualdad para legitimar su causa egoísta. Es en realidad un grupo de presión político adversativo y agresivo que enseña a las mujeres que todo se trata de ellas, su educación, carreras, éxito y belleza, lo que ahora ha creado desigualdad en la otra dirección.

Los grupos feministas deben enfrentar la realidad con los hechos de que las ventajas que los hombres tenían sobre las mujeres durante muchos años se debían principalmente a que, hasta el comienzo de la revolución industrial, la sociedad, incluyendo a las mujeres, valoraban más las ventajas de ser varón - ese período de tiempo en que la fuerza, la resistencia y el coraje eran esenciales para construir nuestras sociedades, protegerlas y defenderlas de un ambiente sumamente hostil y proporcionar refugio y alimento a los miembros de la familia.

Las leyes de igualdad luego cambiaron todo esto después de que las sociedades fueron asentadas y establecidas, y las luchas feministas originales fueron instrumentales para asegurar esa igualdad en muchas áreas.

Es ahora que la sociedad está comenzando a enfocar los desafíos que enfrentan los hombres como resultado de ideas obsoletas y descabelladas de género, pero grupos feministas radicales, la mayoría de los cuales son socialistas doctrinarios que solo intentan confundir, están usando el movimiento feminista y el activismo LGBT para su agenda izquierdista para atacar a los hombres, marginar sus desafíos y mantener viva mitos que han sido desmentidos y desacreditados, como la brecha salarial, como punto importante del discurso feminista, cuando todos sabemos que las empresas pagan lo mismo a hombres y mujeres para el mismo trabajo, obligados por ley.

Al parecer, para estos grupos feministas, derechos y privilegios para mujeres nunca terminan.

Pero algunas de las cosas que nunca escucharás de estas feministas radicales en su discurso de igualdad, y por razones obvias, son que los hombres de hoy todavía están obligados a jubilarse y pensionarse muchos años más después de las mujeres, y son los que realizan los trabajos más peligrosos y físicamente más exigentes. De acuerdo a estadísticas mundiales, los hombres sufren más del 95 % de las lesiones y muertes en el lugar de trabajo. De acuerdo con La Organización Mundial de la Salud (OMS), los hombres son las víctimas en más del 95 % de casos de homicidios. Ocho de cada diez víctimas son hombres, pero los grupos feministas pretenden reducir las estadísticas solo a las agresiones ejercidas por el hombre contra las mujeres. Lo anterior no pretende ser un aval al femicidio. Los hombres, además, son los que usualmente dan sus vidas en combates para defender a sus países, sin embargo, constituyen el 95 % de las personas encarceladas. Hay mucha más pobreza entre hombres y son los que más viven en las calles y sin techo, etc., pero de esas cosas no hablan las feministas.

Alguien una vez dijo: ‘Intentar equiparar a la mujer en el espejo del hombre en vez de en su feminidad tiene poco de igualitario'.

Personalmente, y debido a las distinciones innegables entre los géneros, estoy en contra de la igualdad como objetivo – de lo que estoy a favor es la equidad, la imparcialidad y el comportamiento civil. La igualdad no tiene que significar lo mismo para todos. Simplemente significa igualdad de oportunidades, sin importar el género o la raza. Es decir, nadie debería ser retenido o negado oportunidades debido a los criterios anteriores, pero tampoco se deben dar ventajas a nadie por esos mismos criterios. Yo, por ejemplo, estoy en desacuerdo con las mujeres como bomberos, donde las normas de ingreso y los exámenes físicos tienen que reducirse para acomodarlas, lo que a su vez abre la puerta a hombres menos aptos.

PLANIFICADOR JUBILADO.