La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Paulino Romero C.

Columnistas

Resumen sobre orígenes de la vida económica

Nos ocupa hacer una especie de resumen sobre los diversos modos de que se ha valido el hombre para satisfacer sus necesidades más urgentes

Hoy nos ocupa hacer una especie de resumen sobre los diversos modos de que se ha valido el hombre para satisfacer sus necesidades más urgentes, como el alimento, el vestido y la habitación, y para descubrir medios de cambio. Dichos medios constituyen los factores básicos del progreso material humano. El hombre es bastante más que el alimento que come; pero si no comiera, no sería nada. Analizamos, entre otras cosas, los medios de que se valió para obtener su alimento, desde la lucha por arrancar directamente a la Naturaleza el diario sustento (bayas, nueces, raíces, pescado y caza) hasta los comienzos, en nuestros días, de la fabricación de alimentos artificiales en los laboratorios químicos.

En general, la manera en que el hombre usó su ingenio para la satisfacción de sus necesidades materiales (desde los primitivos instrumentos de piedra de hace cientos de miles de años hasta la maquinaria automática y los controles fotoeléctricos de la era actual).

Otra fase de la historia está constituida por el desenvolvimiento de las ideas referentes a la adquisición de los diversos bienes materiales y su distribución entre los distintos miembros de la sociedad. Estos productos no siempre han sido recogidos o elaborados para satisfacer las necesidades más apremiantes, sino también para fines de ostentación y lujo. Importantes transformaciones de los ideales económicos y de las instituciones correspondientes, han sido la consecuencia tanto de los saqueos y robos de los primitivos jefes de tribus como de las ostentosas acumulaciones de los beneficiarios del capitalismo financiero del siglo XX.

Estas manifestaciones son el objeto de la historia económica de la civilización occidental. Comprende, pues, la explicación de las instituciones que han gobernado tanto la producción como la distribución de géneros. Con el tiempo, estas instituciones llegaron a ser más poderosas que las técnicas específicas de la producción de que el hombre podría valerse. En los tiempos antiguos, los esclavos vivían en la más abyecta condición, mientras los potentados gastaban sus riquezas con magnífico desdén por la suerte del hombre común. En nuestros propios días, se destruyen grandes cantidades de alimentos y materias primas, en tanto que millones de nuestros semejantes padecen hambre, carecen de hogar y van mal vestidos. La razón de que tales condiciones puedan prevalecer constituye otra fase de la historia del desenvolvimiento económico del género humano.

En realidad, los orígenes de la vida económica datan de la Prehistoria. Durante el millón, o más, de años transcurridos antes de que el hombre dominara el arte de la escritura y pasara a la denominada Edad Histórica, había inventado ya los métodos fundamentales para conseguir no solo su subsistencia, sino también la de los que de él dependían. Estos métodos no han sido fundamentalmente modificados hasta el siglo XVIII, cuando comenzó la época de las máquinas y de las fábricas. Los progresos más notables logrados en el intervalo fueron el descubrimiento del arte de trabajar los metales, el de la navegación de pequeñas extensiones de agua y el desenvolvimiento tanto de la producción como de las relaciones comerciales en escala algo mayor que los tiempos primitivos.

Estas conquistas fueron logradas principalmente por los pueblos que, en la antigüedad, habitaron el Próximo Oriente. Los griegos y los romanos adoptaron, hasta cierto punto, sus métodos, que fueron suficientes hasta la Edad Media, época en que se retrocedió a una economía más primitiva. Sin embargo, gran parte del ingenio oriental persistió en el Imperio bizantino y en los países dominados por los árabes.

Luego se descubrieron las rutas oceánicas orientales y occidentales y comenzó la época de las exploraciones y de la colonización, del crecimiento del comercio oceánico y de la aparición del capitalismo. Todas estas circunstancias tuvieron como consecuencia la necesidad de una producción más rápida. Pronto, pues, hizo su aparición el ‘imperio de las máquinas'.

La llamada Revolución Industrial transformó la vida económica del género humano. En dos centurias logró el hombre un progreso material mucho mayor que en toda su experiencia anterior. Entonces surgieron las fábricas, las ciudades industriales y el comercio internacional. Finalmente, en el siglo XX, comenzó a despuntar una ‘economía de la abundancia', proeza mecánica que ha hecho posible que el hombre haga frente a sus necesidades materiales con una cantidad relativamente pequeña de esfuerzo. Sin embargo, en este periodo de abundancia potencial encontramos decenas de millones de gentes hambrientas y sin trabajo deambulando por la Tierra.

PEDAGOGO, ESCRITOR Y DIPLOMÁTICO.