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18 de Oct de 2019

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Rafael Carles

Columnistas

El maestro de la prevención

‘Autor ampliamente leído [...], el Dr. Epstein fue venerado por algunos como un profeta ambiental y vilipendiado por otros como un defensor frustrado de los consumidores'

En 1926, cuando Samuel Stanley Epstein nació en Yorkshire, la expectativa de vida de un recién nacido en Inglaterra era de 60 años. El Dr. Epstein vivió hasta los 91 años, después de dedicar su carrera a prevenir el cáncer y seguir sus propios consejos. Murió de un paro cardíaco el pasado 18 de marzo en Chicago.

Decidimos ocupar esta última columna del año para destacar la vida del Dr. Epstein, un científico que por mucho tiempo tuvo la última palabra en el debate sobre las causas del cáncer, al culpar con argumentos irrefutables a los codiciosos fabricantes, reguladores vendidos, investigadores sesgados y organizaciones cómplices por lo que él vio como una próxima epidemia de cáncer.

Autor ampliamente leído y disertante cuidadosamente escuchado, el Dr. Epstein fue venerado por algunos como un profeta ambiental y vilipendiado por otros como un defensor frustrado de los consumidores. Sobrevivió a muchos de sus críticos, tal vez porque practicó lo que predicaba sobre la prevención en su propia vida.

Aunque su vida no fue dentro de una burbuja, siempre trató de evitar el tabaco, los rayos X, los pesticidas, la sacarina, el polvo de talco, los ciclamatos utilizados como conservantes, la laca para el pelo con cloruro de vinilo, los embutidos teñidos con nitritos, la leche de vaca inyectada con hormonas de crecimiento, los alimentos modificados genéticamente y pijamas tratados con retardante de llama, todos los cuales consideró carcinógenos.

Sus conocimientos sobre prevención los trasladó primero a la familia y luego a amistades. Finalmente, no le quedó otra que escribir libros y dar discursos. Su argumento era que podíamos evitar fácilmente la exposición a carcinógenos, si solo las agencias reguladoras fueran menos dependientes de la industria. Su tesis la resumía de esta manera: ‘Si bien se sabe mucho sobre la ciencia del cáncer, su prevención depende en gran medida, si no exclusivamente, de la acción política'.

Su libro ‘The Politics of Cancer' (1978) encendió la mecha de controversia al ridiculizar la industria química y señalar directamente a algunos de sus colegas científicos. El libro es una acusación directa contra la industria, los investigadores y los reguladores, acusaciones tan radicales que crearon una paranoia flotante entre muchas personas por todo lo que comen y respiran y, en otros, una sensación de resignación sin esperanza.

Epstein se graduó con una licenciatura en Fisiología en 1947 de la Universidad de Londres y luego obtuvo su título de Medicina. Después de emigrar a los Estados Unidos en 1960, realizó investigaciones en la Children's Cancer Research Foundation, en Boston, antes de unirse a la facultad de la Escuela de Medicina de la Universidad Case Western en Cleveland en 1971. En 1976 fue nombrado profesor de Medicina Ocupacional y Ambiental en la Universidad de Illinois, en la Escuela de Medicina Abraham Lincoln y la Escuela de Salud Pública. Y allí enseñó hasta que fue nombrado profesor emérito en 1999.

En sus libros y discursos, el Dr. Epstein atribuía el aumento de las tasas de cáncer a los peligros ocupacionales y domésticos. Habló en nombre de veteranos de Vietnam que habían estado expuestos al defoliante ‘agente naranja'. Defendió también a los propietarios que huyeron de los vertederos de desechos tóxicos de Love Canal en la década de 1970. Nunca fue tímido al elegir sus objetivos, que incluían a la American Cancer Society y el Cancer National Institute, a los que acusó de tener serios conflictos de interés, porque reciben donaciones de patrocinadores corporativos.

En 1995, en una conferencia de prensa en Washington, el Dr. Epstein, como presidente del grupo de defensa Cancer Prevention Coalition, se unió a Ralph Nader para publicar la lista de los ‘Dirty Dozen", los doce productos de consumo más tóxicos para el hogar y que incluyen polvo para bebé, pasta de dientes y desinfectante en aerosol. Igualmente, ayudó a redactar el Acta Federal de Control de Sustancias Tóxicas y Recuperación de Recursos en 1976, un esfuerzo que ayudó a cementar la Agencia para la Protección Ambiental y crear consciencia sobre los efectos de la contaminación.

No hay duda de que el Dr. Epstein fue un hombre valiente, al señalar que los productos químicos industriales causan cáncer. Demostrar y denunciar en esos tiempos que las industrias poderosas podían causar cáncer, que el cáncer era una enfermedad política y que requería soluciones políticas, no era un asunto sencillo. Su fortaleza fue darse cuenta de que la mayoría de los cánceres son prevenibles, causados por exposiciones a carcinógenos. Una verdad que aún mantiene vigencia y que vale la pena recordar.

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