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23 de Oct de 2019

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

Un paréntesis en el acontecer (Retazos históricos II)

Ya comenzaron los aspirantes presidenciales a hacer sus campañas publicitarias, presentando sus mejores caras

Ya comenzaron los aspirantes presidenciales a hacer sus campañas publicitarias, presentando sus mejores caras y ofreciendo, como siempre, ‘curas' a nuestros males. En este tiempo, tan tedioso, que sus aspirantes pretenden ocupar la opinión pública, yo me permito reproducir a mis amables y apreciados lectores algunos artículos del libro ‘Retazos históricos' que mi padre publicó en 1975 y que nuestra juventud desconoce sobre nuestro pasado.

Don Santiago de la Guardia y la honestidad

Don Santiago de la Guardia, fue una de las figuras de más sólido prestigio que tuvo la República. Era de una honradez a toda prueba.

Don Santiago era de inteligencia muy aguda. Siendo ministro de Hacienda y Tesoro del Dr. Belisario Porras, un político de vasta influencia, quiso venderle al Estado una lancha grande que el vendedor consideraba como magnífica. De repente, entre el ministro y el vendedor se entabló el siguiente diálogo:

‘— ¡Señor ministro, la lancha es tan sólida que no le entran clavos!

— ¡A mí tampoco!, se limitó a responder el alto funcionario'.

Ejecución de Pedro Prestán

En 1885 se produjo en Colón un incendio que prácticamente dejó en ruinas toda la ciudad. De haber ordenado tal tragedia se sindicó a Pedro Prestán, quien fue ahorcado por orden de las autoridades colombianas. Su ejecución se llevó a cabo colocándolo sobre un cajón que, a su vez, descansaba en la plataforma de un vagón del ferrocarril. Un gran andamio se construyó para cumplir la orden de ahorcar al reo. El extremo de una soga se amarró en la parte superior del aludido andamio y el otro extremo se ató al cuello del sindicado. Cuando los preparativos estuvieron terminados, se movilizó el vagón, cayendo Prestán en el vacío. Su muerte fue muy rápida.

Los primeros tranvías en Panamá

El 1 de agosto de 1913 inició sus actividades en nuestra ciudad la Panama Tranway Co., empresa norteamericana que operó hasta 1940. Cuando el presidente Arnulfo Arias lo canceló.

Cuando salieron por primera vez a las calles panameñas los tranvías de la empresa en referencia, algunos adultos y multitudes de chicos corrían tras los carros, como se trataba de un espectáculo desconocido completamente por los buenos e ingenuos hijos de la capital de hace 58 años.

Los tranvías de 1913 tenían itinerarios extensos. Iban unos hasta las afueras de la ciudad, por la mañana hasta por la noche. Otros carros iban a Balboa. Estos eran utilizados, generalmente, por empleados que trabajaban en la Zona del Canal.

La explosión del Polvorín en 1914

En la mañana del 5 de mayo de 1914 se escenificó en nuestra ciudad un hecho que llenó de dolor y desconcierto a la población entera: A las 3:15 de la madrugada de ese día se sintió un ruido ensordecedor, seguido por un estremecimiento, como si hubiere estallado una bomba de proporciones descomunales. Era que se había incendiado EL POLVORÍN, sitio en el cual se almacenaban poderosos explosivos de todo tipo, los cuales explotaron por efectos del calor que se produjo al prenderse los rastrojos que rodeaban el sólido edificio.

En el incendio del Polvorín se registraron muchos muertos y heridos. Entre ellos el comandante en jefe de los bomberos, don Darío Vallarino, quien perdió una pierna.

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