Panamá,25º

13 de Dec de 2019

Jaime Porcell

Columnistas

Manolete, el legendario Islero, y la unidad CD

‘Hasta la derrota 2014 Ricardo, cual rey Midas, volvía oro lo que tocaba. Luego de un fallo de ‘no culpable', anuncia que sale a recuperar encanto y partido'

¡Viva, regresó El Loco! Con medio siglo de distancia, emula la fascinación que ejercía Arnulfo Arias. A plaza que llega, convoca una euforia masiva espontánea que parece mostrar una afición rendida a sus pies.

‘Me violaron todo, solo faltó, me violaran a mí', afirma un Ricardo Martinelli siempre presto para arremeter en cruda y brutal clave reggae.

Hasta la derrota 2014 Ricardo, cual rey Midas, volvía oro lo que tocaba. Luego de un fallo de ‘no culpable', anuncia que sale a recuperar encanto y partido. Se lanza con una de esas movidas impetuosas que antes nunca fallaron. Conmina a Roux a reunión urgente por la sacrosanta ‘unidad del partido'. En sincronía, Ricardo amontona firmas de convencionales para adelantar convención CD.

Rómulo resulta su invención. Afirma que fue la fascinación del ‘Les habla Martinelli desde El Renacer…' lo que impulsó a un desconocido al honroso 2ndo lugar en la campaña 2019.

En 2018, en medio de duras acusaciones de traidor, Roux dobló y más los votos de la corriente martinellista, para hacerse de la directiva de Cambio Democrático. Preside la estructura formal del partido, y conserva la promesa de apoyo entre 15 de los 18 diputados de la bancada. No resultó fácil al orgullo, aceptar que aquel ‘invento' le birló el partido que fundó y llevó hasta la Presidencia.

‘Cuando la unidad se siente lejos, es cuando se aleja más. Si quienes hoy confrontan guardaran estoque y cornamenta, y la negociaran, ni siquiera la suerte final les negaría lugar en el ruedo político'

Cual Manolete moderno, Roux entra a la corrida con un comunicado medio ambigua. De aceptar reunirse, equivaldría a la capitulación de uno que enfunda estoque a cambio de quién sabe qué promesas futuras.

Roux burla la púa del legendario toro Islero con una verónica de lujo, cuya cornada lo esquinaría como divisionista. Allí acepta renovar directiva del CD, pero, en elecciones internas en 2023. En pocas palabras, ni sí, ni no, ni todo lo contrario. ¿Será que no comprendió, le exigen devolver el partido ya? O quizás entendió demasiado.

En lenguaje estratégico, Martinelli abunda en recursos financieros e inteligencia. Pero, exhibe un mañana con más incertidumbres que todos los Blandón, Carrizo, Lombana o Roux. Aquellas retan su salud física y psicológica ante el estrés de batirse contra apelaciones a la decisión de ‘no culpable', 20 acusaciones que no le cierran, denuncias y demandas hacia terceros y viceversa.

Uno urgido de poder para las batallas, con cooperantes y adversarios identificados, pero, inestables, cuya ideología de líder autoritario lo esquina a confrontar de frente con un ‘igualado'.

En su conjunto, las incertidumbres concentran tal nivel de riesgo explosivo que obliga a este CD a exponer su capital político al solicitar, a nombre propio, el apoyo popular a un presidente PRD del momento. ¡Tamaña imprudencia, amigo Ricardo! Si no dejas los temores al hombre común, el enemigo te compra barato, solo para hacértelo pagar caro.

El 5 de mayo, en aquella denuncia delirante de irregularidades electorales, Roux comprueba que el camino del líder corre en contravía a la cordura. Como inspirado candidato 2009, embestía con la bravura demencial del ‘Entran limpios…', a Balbina, Toro Balladares y todo el ‘gana'o' PRD. Una barra contagiada del desquicio gritaba ‘Los locos somos más'. ¿Qué se me hizo aquel ‘Ricardito', quien reescribió el mercadeo electoral 2009, al exhibir tal valentía y originalidad que lo hicieron merecer un éxito de librería?

El diestro Roux se mueve cómodo en la lidia. Mientras consolida liderazgo, clava un banderillazo aquí, aplica una verónica allá. Va descolocando al oponente con el hablar sin decir, la indiferencia táctica, hasta el silencio dosificado.

Rómulo aploma imagen en el ruedo. Sin presión, sopesa una secuencia de pases apuntalados a confundir y desgastar. Todo para restar bravura a un oponente frontal y vulnerable. Con la cuadrilla sudando impaciencia, Gálvez propone inventar otro partido. Cierto, un CD sin el encanto de Ricardo termina devaluado.

Disimulando incertidumbres y temores, prefiere exigir a negociar. Poco impacienta a un espigado Manolete, quien burla la embestida con vistosos lances.

Cuando la unidad se siente lejos, es cuando se aleja más. Si quienes hoy confrontan guardaran estoque y cornamenta, y la negociaran, ni siquiera la suerte final les negaría lugar en el ruedo político.

INVESTIGADOR Y FORMADOR POLÍTICO.