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15 de Dec de 2019

Bolívar Gonzálezopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

La guitarra en la décima y la cumbia panameña

“[...] en la década de 1870, el español fabricante y reparador de instrumentos de cuerda (Lutier), don Antonio Torres Jurado, le da la forma actual a la guitarra; tal y como la conocemos en la actualidad, con la esbelta forma de mujer”

La guitarra en la tradición no tiene ínfulas de instrumento musical solista, pero es prácticamente un sacrilegio el canto de una décima o la ejecución de una buena cumbia o danzón cumbia en un violín, en la región del Canajagua, sin el acompañamiento de una mejoranera o de una guitarra española. En la interpretación de la cumbia pueden faltar las maracas, la flauta o el triángulo, elementos importantes también, pero nunca una guitarra, ya sea “charrasqueada” o “bordoneada”.

Es de suponer que la guitarra llegó a América de la mano de los colonizadores españoles, junto con el violín; en donde se extendió el uso de instrumentos de cuerda, dando origen a variantes autóctonos, como el charango peruano, el cuatro puertorriqueño, el tres cubano y, desde luego, el más nuestro de los instrumentos artesanales, la mejoranera; que son parte fundamental del folclor musical de nuestros países.

Los estudiosos confirman que la guitarra desciende de la lira, probablemente inventada por los hititas en 1500 a. C. y utilizada por los poetas griegos para acompañar sus versos.

En la India se usaba un instrumento similar, llamado situara, cuyo significado, en idioma sánscrito, es acorde musical. La invención de este primitivo instrumento se desconoce y puede tener más de cuatro milenios de antigüedad, con una caja de resonancia hecha con media calabaza. Fueron los árabes quienes le añadieron el mástil y le llamaron Al'ud, que significa “la madera”, luego los españoles la convirtieron en laúd. Tiempo después le enderezaron el mástil quebrado del laúd para dar lugar a la vihuela, que se tocaba en todo el Imperio español, en tabernas, capillas y ambientes cortesanos.

De alguna forma, se recuperó el nombre de la cítara para llamar guitarra a la vihuela, y en 1675 se crea un método de instrucción de música sobre la guitarra española desde sus primeros rudimentos hasta tocarla con destreza.

El inventor de la guitarra fue un árabe nacido en Bagdad que se llamaba Zyryab, que viajó a Córdoba en el siglo VIII (789 -857), quien le añadió una quinta cuerda al alud árabe y fundó una escuela de música cuya influencia fue determinante en su evolución.

“[...] guitarristas o “guitarreros”, como [...] Ulpiano “SOMBRE” Herrera, Dimas Vergara, Ladislao Herrera, NINO Peña y Rómulo Vega [...]”

Por lo visto y leído, no hay forma de defender el origen español de la guitarra, pero lo cierto es que los romanos, a su llegada a España, llamaban sistro o cítara hispánica a un instrumento que se utilizaba muy parecido a la guitarra.

Todo indica que la adición de la quinta cuerda a la guitarra, atribuida al poeta y escritor español Vicente Espinel (1550-1624) es errónea, porque en la Declaración de Instrumentos Musicales de Juan Bermudo, cita una guitarra de 5 cuerdas en 1555.

En el siglo XVII Jacob Otto agrega la sexta cuerda a la guitarra y se establece la afinación moderna, tal vez el cambio más significativo sufrido por este instrumento. A mediados del siglo XIX la historia de la guitarra moderna alcanza un gran apogeo con el español Francisco de Tárrega, quien creó la escuela moderna y cambió el posicionamiento de las manos y la manera de pulsar las cuerdas. La afinación universal actual es como sigue: Primera cuerda, nota Mí; segunda cuerda, nota Sí; tercera cuerda, nota Sol; cuarta cuerda, nota Re; quinta cuerda, nota La y sexta cuerda, la nota Mí.

La interpretación de la guitarra se desarrolla entonces en toda Europa, pero solo en España se convierte en un instrumento popular, por lo fácil de ejecutar; en otros países hubo que establecer escuelas para enseñar a interpretarla correctamente. Ya en la década de 1870, el español fabricante y reparador de instrumentos de cuerda (Lutier), don Antonio Torres Jurado, le da la forma actual a la guitarra; tal y como la conocemos en la actualidad, con la esbelta forma de mujer.

En la región del Canajagua, nombres como el de Esteban Rodríguez, Román Aizprúa, Gabriel Villarreal de León, Juan Andrés Castillo, Arístides Gil, Min Domínguez, Efraín “EFRA” Gutiérrez, como ejecutantes de todos los tiempos de la mejoranera o “mejoraneros”, nos son extraños.

Nombres de guitarristas o “guitarreros”, como los de Ulpiano “SOMBRE” Herrera, Dimas Vergara, Ladislao Herrera, NINO Peña y Rómulo Vega, a quien se le atribuye el hecho de ser el primer “guitarrero” en utilizar el “Bordoneo”, al acompañar las cumbias que interpretaba el inmortal GELO Córdoba, quien a su vez es el innovador de la cumbia panameña, al tener la osadía de interpretar las cumbias y danzones cumbias compuestas para violín, en un acordeón; son muy recordados por la destreza en la ejecución y los entendidos los comparan con los de la generación de José del Carmen González, Enrique “QUIQUE” Subía o la del Maestro Belisario Rodríguez, los Hermanos Huertas, Sergio Cortez, Raúl Mendoza, Gonzalo “GONZALITO” González, Arquímedes “MELLI” Herrera, Alexis Huertas, Edwin Ceballos y muchos otros; quienes en diferentes épocas han acompañado a los cantadores de décimas y las cumbias en violín con sus guitarras.

Escritor, folclorista y compositor.