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14 de Dec de 2019

Columnistas

Greta Thunberg vs. Donald Trump

“Miles de jóvenes panameños se han manifestado apoyando la cruzada y esta semana nuestra Karel Miranda acompaña a Greta en representación de la juventud panameña en la Cumbre de la Juventud sobre el Clima de las Naciones Unidas que se celebra en Nueva York”

Greta, diminuta niña entonces de apenas 15 años diagnosticada con el síndrome de Asperger y autismo, se sentó hace un año frente al Riksdag sueco empuñando una pancarta que leía “SKOLSTREJK FOR KLIMATET”. Transcurridos doce meses de ese llamado a la huelga estudiantil en una campaña contra el calentamiento global, Greta ha inspirado a millones de jóvenes, convocándolos a movilizarse pacíficamente para llamar la atención de líderes políticos y dirigentes de empresas privadas para que tomen consciencia de la amenaza de vida o muerte para nuestro planeta. Y que tomen medidas efectivas para conjurar el apocalipsis inevitable por nuestra inactividad. La juventud del mundo la respalda con huelgas estudiantiles y movilizaciones en cinco continentes.

En contraposición, el dirigente de la nación más poderosa, Donald Trump, asegura que eso es “cuento de la China” para perjudicar a la industria del petróleo y del carbón en su país. Tomó medidas concretas en perjuicio del medio ambiente y desmontó normas de protección ambiental aprobadas por su predecesor, el presidente Barack Obama, inclusive saliendo en 2017 del Acuerdo de París negociado por 195 países dos años antes, incluyendo Panamá, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para proteger los ecosistemas contra el calentamiento global. Al hacerlo, se unió a Nicaragua y a Siria para ser tres países que repudian el Acuerdo. Redujo también su apoyo presupuestario y limitó las facultades de la Agencia de Protección Ambiental —EPA por sus siglas en inglés— para evitar su interferencia con la exploración y explotación de fuentes no renovables de energía que en su campaña electoral prometió promover. Irónicamente grandes empresas petroleras en su país se han manifestado a favor del desarrollo de fuentes renovables, como el viento, el sol y los recursos hídricos.

La niña sueca ha llevado su mensaje durante casi doce meses a todos los foros nacionales e internacionales que han querido escucharla, incluyendo gobernantes y parlamentos europeos y foros empresariales, como el Foro Económico Mundial de Davos, alentada por millones de jóvenes resueltos a respaldar su causa, apoyada por miles de científicos alemanes, suizos, austriacos y de otros países desarrollados y denunciando a los países que más contribuyen al calentamiento global: Estados Unidos, China, Rusia, Brasil, India, Alemania y el Reino Unido.

Miles de jóvenes panameños se han manifestado apoyando la cruzada y esta semana nuestra Karel Miranda acompaña a Greta en representación de la juventud panameña en la Cumbre de la Juventud sobre el Clima de las Naciones Unidas que se celebra en Nueva York. Tan trascendental es esta Cumbre que la Alcaldía de Nueva York ha declarado oficialmente que más de un millón de estudiantes neoyorquinos pueden ausentarse de las aulas para apoyar las movilizaciones callejeras anunciadas.

A pesar de que los muchos estudios divulgados sobre los daños que nos acechan, Greta se queja de que existe un desafortunado desconocimiento de los peligros atinentes: erosión de suelos fértiles, deforestación de selvas originarias, contaminación, muerte de insectos, disminución de oxígeno en los océanos, deshielo en el Ártico con aumento de caudales y devastadoras inundaciones en ríos de Suramérica, África Central, Europa Occidental y del río Mississippi, aumento del nivel del mar en áreas costeras que haría vulnerables a ciudades como Nueva York, Miami, Ámsterdam, Hong Kong y, en nuestro caso, la comarca de Guna Yala y nuestra costa norte. Hasta la frecuencia y furia de huracanes como el reciente Dorian en el Caribe pueden estar relacionadas, según meteorólogos entendidos, con la evaporación producida mar adentro por el calentamiento de la superficie del Atlántico.

Los principales gases de efecto invernadero, naturales o producto de actividades humanas, son el dióxido de carbono y el metano; ambos gases en la atmósfera retienen el calor emitido por la Tierra y además destruyen la capa de ozono que nos protege contra las radiaciones ultravioletas causantes del cáncer en la piel. El dióxido de carbono es producido por la quema de combustibles fósiles, la deforestación, los gases industriales, aerosoles, productos químicos y de limpieza; mientras el metano es producto de la descomposición de materia orgánica y putrefacción de plantas, del proceso digestivo de bovinos y su estiércol, de lodos de aguas residuales de la industria agrícola-ganadera, de incendios de biomasa en bosques tropicales, fugas en campos de petróleo, gas, carbón. Hay que actuar rápidamente.

“Centennials” y “milennials” del mundo siguen pendientes del esfuerzo de Greta por reducir el espacio entre lo que se dice y lo que se hace. Ha sido nominada para el premio Nobel de la Paz, ha recibido numerosos reconocimientos públicos, ha sido recibida y animada por el papa Francisco a continuar su cruzada. Respaldamos a Greta y a Karel, no a Mr. Trump.

Exdiputada